Fundadora del Proyecto XEllas. Estudiante de Leyes en la Universidad del Azuay y exreina de Cuenca. Activista y trabaja para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, niñas y adolescentes. Voluntaria, embajadora y vocera de ONGs...

Doménica Cobo Flandoli es fundadora del Proyecto XEllas. Es estudiante de Leyes en la Universidad del Azuay y exreina de Cuenca. Es activista y trabaja para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, niñas y adolescentes. Voluntaria, embajadora y vocera de ONGs, fundaciones, marcas e iniciativas a nivel nacional. Conversamos con ella para Awake sobre feminismo, activismo y brecha de género en Ecuador. ¡Disfruta de la entrevista! 

 ¿Qué te inspiró a crear XEllas? 

 XELLAS es un proyecto sin fines de lucro que nace de la necesidad de hacer que las mujeres entiendan las capacidades que tenemos, de saber que existe feminismo para todas y que la igualdad de género no es una utopía si la entendemos como un aliado para construir una sociedad mejor. Todos, sin importar género, edad, raza, ideología u orientación sexual somos responsables de llegar a un mismo fin. Una consecución real y material de acceso a los mismos derechos y oportunidades de las mujeres, adolescentes y niñas. Siempre siendo conscientes de que somos diversas.

 Creamos XELLAS y ahora, JUNTASXELLAS para tener estos espacios que son nuestros y que nos permiten: inspirar, creer y aprender para re-escribir nuestro futuro. Espero que poco a poco podamos extendernos y generar una comunidad mayor para capacitarnos en más áreas, brindar asesoría y asistencia a quienes lo necesiten. 

 Tu postura frente al feminismo, ¿sientes que hay una polarización generada por cierto movimiento? 

 El movimiento es diverso y es de todos. El que pretenda adueñarse del concepto está dañando todo lo que viene detrás. Auto-denominarse feminista es darse cuenta de que existen siglos de lucha para que hoy podamos decidir sin miedo. En general, las mujeres tenemos igualdad de oportunidades y derechos en papel, pero es un tema sociocultural el que nos condena y sobre el que tenemos que trabajar. 

 Vale la pena hablar de Confesiones de una mala feminista de Roxane Gay. En su libro entendí que ser una mala feminista es la mejor etiqueta que podemos adjudicarnos. Los seres humanos no somos perfectos, de hecho estamos lejos de conseguir una mínima perfección, por eso el feminismo es tan imperfecto y tan diverso por quienes lo componen. Los conflictos y las pugnas internas no contribuyen a la causa. 

 ¿Cómo a través del servicio se pueden generar cambios reales en la sociedad? 

 Tenemos que aprovechar nuestras capacidades y empezar a llevar todo aquello que hagamos con un fin más grande que el económico y la satisfacción personal; sin cometer el clásico error de caer en el asistencialismo porque eso no construye. Debemos entender que como sociedad civil, podemos hacer miles de cosas sin depender de que el gobierno nos provea de absolutamente todo. Existen miles de cosas reales y posibles que podemos hacer para cambiar la vida de las personas, de la unión puedes sacar soluciones y propuestas. Si bien la pandemia fue muestra viva de eso también lo fue de las falencias que tenemos como Estado y como sistema. 

 ¿Cuáles son las cosas que crees que tu generación podría resolver para que no queden como deuda para la siguiente? 

 Me atrevo a decir que hay dos temas clave que nosotros podemos entender con mayor profundidad: la igualdad de género y el tema ambiental. Sin embargo, debemos ser conscientes de que nosotros podemos empezar a pensar en estos temas porque hemos logrado satisfacer ya ciertas necesidades básicas vitales. Sabemos que tenemos comida siempre, tenemos un trabajo, tenemos salud y educación. Millones de personas en el mundo batallan todavía con esta realidad que para ellos es aspiracional y lejana. 

 Asimismo, creo que específicamente hablando de los ecuatorianos resulta indispensable recuperar el amor que le deberíamos tener al país. Invertir acá, elegir responsablemente a las autoridades, entender que también somos partícipes de la corrupción si damos coimas en nuestro entorno. Nuestra generación puede generar cambios gigantes, debemos tener la voluntad de hacerlos realidad. 

 ¿Crisis de valores de nuestros líderes o decepción de las generaciones más jóvenes?

 Creo que mi generación es más de “doers” y menos de “talkers”. Estamos más interconectados, buscamos una constante automejora y aprendizaje, estamos abiertos al cambio sin resistencia, movilizamos masas, tenemos más gratitud y más empatía. Me molesta pensar que los líderes tradicionales e incluso muchos que vemos en redes sociales pintan una vida irreal, casi perfecta, llena de propósitos y éxitos. Eso no es liderar, eso es aprovecharse de una plataforma y de una generación en crisis por el exceso de información.  

¿Ecuador está trabajando por la brecha de género? ¿Qué hace falta?

Sí, en realidad si vemos las leyes, no existe impedimento alguno por ser mujer. Muchas ONGs, colectivos, organizaciones trabajan en diferentes sectores y ha existido una mejora notoria, o al menos ya se habla del tema. Es complejo entender que para la sociedad a veces es más alarmante que manchen una pared y no tanto que una niña de 10 o 12 años pueda abortar cuando han abusado de ella. Insisto que es un tema social y cultural, debemos ir cambiándola poco a poco. 

 

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com

Entrevista editada por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com