¿Qué puede haber detrás de un inofensivo “gordita”?
Conversamos con ella sobre el doble discurso en cuanto al cuerpo de las personas, cómo trabajar el autoestima y cómo contribuir a un mundo donde el peso deje de ser el punto central en cada conversación. Te invitamos a leer esta entrevista que te dejará con más de una idea dando vueltas.

Entrevista con Belén Franco 

Belén Franco es una actriz ecuatoriana que rompe con los estereotipos y ha usado su voz para causas que aporten de forma disruptiva a la sociedad. Conversamos con ella sobre el doble discurso en cuanto al cuerpo de las personas, cómo trabajar el autoestima y cómo contribuir a un mundo donde el peso deje de ser el punto central en cada conversación. Te invitamos a leer esta entrevista que te dejará con más de una idea dando vueltas por la mente.

Eres de las que no soporta la palabra gordita y no te haces lío con el tema pues abiertamente dices “soy actriz y gorda”. ¿Qué hay detrás de tu protesta? 

La sensualidad de una persona va más allá del peso, va más allá de los que podamos catalogar como bonito o feo. La sensualidad es actitud, es reconocerse desde ese ser provocativo que tenemos y que nos da miedo mostrar. Me jode el “gordita” porque siento que detrás de esa palabra hay cierta pena o condolencia a mi sobrepeso. Es como cuando  desde una falsa superioridad las personas dicen “el negrito o la negrita” porque creen que agregando un diminutivo ya lo dicen bien o están siendo buenas personas. 

Palabras como GORDA o NEGRA han sido condenadas como insultos, como si fuera algo malo y tienen una carga negativa importante para quien la recibe. ¿Debería ser así? Yo creo que no, pues son solo palabras como FLACO O BLANCO. 

Creo que es necesario evidenciar la doble moral en la que vivimos, en dónde te gritan que te ames tal cual eres, pero esas mismas voces son las que todavía tienen miedo de poner como imagen de su marca a una mujer gorda. Paradójicamente son las mismas voces que se asustan si se ven “gordas”, las que se quejan en tono desalentador porque han subido de peso o las mismas que en tono de broma hacen referencia a su “alma de gorda”. 

Hace poco veía una marca de ropa plus que afirmaba que las gorditas también pueden ser sexys o también pueden ser guapas. Creo que tenemos claro cuál es la palabra que no debería estar. 

En Ecuador existe discriminación, lo sabemos. ¿Cuál ha sido el episodio que más te ha marcado? 

Hice una obra que se llama “Te odio Gorda” de José Rengifo. Había una parte de la obra en la que el personaje de Priscilla Negrón (mi compañera de escena) me decía “¿y tú quién te crees?”. Desde el público en la parte de atrás una mujer gritó “Peppa Pig”. En ese momento no sabía si parar, no sabía cómo seguir. Solo respiré y continué hasta terminar la obra. Lo cuento porque mi deseo es que ninguna actriz tenga que volver a experimentar un episodio así. Nadie lo merece. 

¿Cómo trabajar tu autoestima cuando no eres lo que los medios publican como mujer ideal? 

Es un trabajo de todos los días. La verdad es un trabajo de muchas caídas donde la única solución es volver a levantarse y rodearse de las personas adecuadas. Debemos procurar escuchar a las voces correctas, empezando por la voz que llevamos dentro. 

Por más caídos que estemos tomemos el desafío de aferrarnos a lo bueno. Ser diferente no es malo, es solamente ser diferente. Yo solo soy gorda, nada más. Eso no me hace menos capaz, no me hace menos merecedora de algo, no me hace menos talentosa. Puedo hacer lo que yo quiera, nadie puede obligarme a pasar la vida haciendo papeles de gorda como muchos quisieran. A aquellos que creen que las gorditas están anuladas por el hecho de ser gorditas los invito a buscar información sobre mujeres como Tess Holliday, Rebel Wilson, Lizzo o Ashley Graham. 

Has hablado abiertamente de tu suicidio, ¿te imaginaste estar donde estás ahora? 

Sí, lo he hecho pensando que en algún momento pueda ayudar a alguien. Jamás me imaginé que lograría lo que he hecho hasta el día de hoy. Yo en esa ocasión decidí creerle a esa voz que me decía que la gente no quería a mujeres como yo. Tenía miedo, vergüenza de ir a un casting, temía volver a actuar y que la gente solo vaya a reírse de la gorda.  

No debo calificarme solo en torno a mis libras de más. Mi capacidad y mi talento no tienen nada que ver con el número en una balanza. Empecé a sentirme más segura como actriz y como mujer cuando entendí que debía ser fiel a mí misma. Aunque después de ese episodio no todo ha sido color rosa, siempre valdrá la pena vivir, siempre. 

¿Cómo logramos vivir en un mundo donde el peso de una mujer no sea tema de conversación?

Creo que el mundo está cambiando a la fuerza, aunque mucha gente no lo quiera o se sienta incómodo con el cambio. Entendamos la importancia de hablar sobre los logros de las mujeres que te rodean, sobre lo bien que le sienta a tu amiga su nuevo puesto de trabajo o lo feliz que se la ve con su emprendimiento. ¡Atrevámonos a hablar de las mujeres que nos inspiran! Lograremos realmente vivir cuando el peso de una mujer pase a segundo o tercer plano y más pese más su historia. Cambiemos el discurso de la superficialidad por uno que valga la pena escuchar. Dejemos de resaltar en una niña exclusivamente lo linda que es, valoremos su inteligencia o su carácter. Así con todo, pequeñas acciones que podrán hacer del mundo un lugar menos hostil. 

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com

Editado por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com