Los procesados mentales y la grasa que nunca se va
Nueve de cada diez mujeres están inconformes con su peso. La mayoría de ellas van pedaleando en un camino lleno de altos y bajos, batallando en contra de algunas libras y probando distintas dietas como atajos rápidos.

Nueve de cada diez mujeres están inconformes con su peso. La mayoría de ellas van pedaleando en un camino lleno de altos y bajos, batallando en contra de algunas libras y probando distintas dietas como atajos rápidos. Consciente o inconscientemente sufrimos la epidemia de no ser “lo suficientemente lindas, flacas y perfectas”. ¿Me creerías si te dijera que el problema no es tu cuerpo, ni tu apariencia, sino tu percepción del mismo? ¿Me creerías si te dijera que nuestros cuerpos escuchan todos los horrores que les decimos y que se resienten, se deprimen y les cuesta funcionar cuando la estrategia no es el amor? Quizás vas a pensar que soy cursi, sensible y hasta esotérica; pero déjame decirte que la ciencia me acompaña. Hablarte mal engorda y me atrevo a afirmar que también envejece. A continuación, te explico por qué.

Cuando generas pensamientos negativos hacia ti misma, activas tu sistema simpático, también conocido como “respuesta de lucha o huída”. Esto significa que el cuerpo se prepara para un ataque y para defenderse. Tu cuerpo no diferencia entre un ataque físico o un ataque mental. A tu cuerpo le dará igual que te persiga un tigre o que te estés autodestruyendo con comentarios; el efecto es el mismo. Llegados a este punto, lo único que le importa a tu cuerpo en este estado es sobrevivir.

Si atacas a tu cuerpo constantemente con pensamientos dañinos, tu cortisol también estará constantemente elevado. Cuando el cortisol está elevado se nos antoja grasa y azúcar; además nos convertimos en acumuladoras de grasa. Esto va causando un deterioro progresivo en tu organismo, digestión, metabolismo, sistema reproductivo, sistema hormonal, sistema inmune y sistema de desintoxicación natural. ¡Ah! Y por si fuera poco también afecta tus procesos de antienvejecimiento ya que tus células pensarán: “Aquí no hay tiempo para reparar, acá lo que hay que hacer es impedir que esta mujer sea atacada”. A esto súmale que otra de las formas de protegerte también será acumulando grasa; sin darte cuenta te sentirás inflada, inflamada o con grasa que no se va por nada del mundo.

Así como muchas veces nos volvemos expertas leyendo etiquetas para evitar ingredientes procesados en la comida, ahora es momento de llevar esa misma energía e interés para evitar los procesados mentales. ¿De qué se componen estos procesados? De la crítica, la ira, el reproche y la comparación. Convirtámonos en observadoras poderosas de la mente; solo así tendremos la capacidad de anular pensamientos que destruyan la relación amorosa con nosotros mismos.

Ahora, te voy a advertir algo, no creas que el juego está ganado, de hecho los procesados mentales son muy insistentes porque necesitan sobrevivir a toda costa. Así que volverán a aparecer de vez en cuando para compararte, criticarte y hacerte sentir que “no eres suficiente”. Te van a tentar a probar la última dieta, a dejar los carbohidratos, a pesarte todos los días y a entrar en guerra contra tu cuerpo. Te pido por favor que no les des espacio. Elige de qué alimentar tus pensamientos para que estos “procesados” poco a poco mueran de hambre. Vuelve a elegir el amor, una y otra vez.

Conoce a la experta

Mariuxi Viteri
Coach en Nutrición Integrativa. Especialidad en Embarazo, Postparto y Salud Hormonal. Especialista en Mindfulness. Autora del Libro de Recetas Bowls.
@healthymomma.ec

“Estamos aquí para ser felices. La felicidad no cuenta calorías, no mide macros ni sabe de gramos”

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Coach en Nutrición Integrativa. Especialidad en Embarazo, Postparto y Salud Hormonal. Especialista en Mindfulness. Autora del Libro de Recetas Bowls.
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