El egoísmo nos llevó al lugar donde estamos hoy, por seguir pensando en el bienestar propio y nada más.

El egoísmo nos llevó al lugar donde estamos hoy, por seguir pensando en el bienestar propio y nada más. Cuando el caos se declaró en China, muchos lo veíamos como lejano, como algo que no iba a pasar en América Latina, como algo que los chinos de una u otra forma podrían resolver solos. Y sí, una vez más nos equivocamos. El tránsito no paró, las actividades no cesaron, y hoy nos enfrentamos a un mundo que no tuvo otra salida que detenerse. Hoy nos damos cuenta de que aquel que se fue de vacaciones, que hacía mofa del coronavirus e hizo caso omiso a todas las precauciones de las autoridades, dejó en evidencia lo peor de nuestra sociedad.

Estamos viviendo una pandemia en tiempo real, y solos no sobreviviremos. No hay vacunas, estamos frente a pocas certezas y la única opción es poner hombro con hombro —o codo con codo como diría Jorge Drexler—. Ha tenido que llegar una crisis como la actual, para que nos demos cuenta de que sin planeta y sin salud no llegaremos muy lejos. Todos estamos en las mismas condiciones y no importa qué tan importantes o indispensables creíamos ser; la humanidad está de manos atadas. Si tenemos la oportunidad de hacer teletrabajo, no nos olvidemos de agradecer. Hay personas que durante esta crisis no tienen ahorros, no tienen cómo ir al supermercado y tampoco tienen un trabajo estable. Personas que dependen de lo que venden en las calles o de cuántos carros cuidan en el día. ¡Cuán afortunados seguimos siendo!

Nos quejamos diariamente del tráfico, cuántas ganas de salir ahora tenemos.

Nos da pereza visitar a los abuelos, ¿cuándo podremos abrazarlos de nuevo?

No tenemos tiempo de vernos con los amigos, qué ganas de reírnos juntos.

No soportamos un día más en cuarentena, pero seguimos teniendo salud.

Que esta pausa impuesta, dura y que nos mantiene con zozobra, nos sirva para mirar hacia nuestro interior. Que salgamos de este momento en paz, con el corazón liviano y más esperanza que nunca. ¡Juntos lograremos levantarnos!

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Puedes encontrar mis trabajos en www.paulalanata.com

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Paula Lanata Cedeño
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Puedes encontrar mis trabajos en www.paulalanata.com

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