Tenemos la mala costumbre de querer estar siempre en todas, disponible para todo, solucionando todo y haciendo todo bien. La pregunta que nos queda es, ¿cuántas veces estamos disponibles para cuidarnos?

¡Y desconectarte del mundo también! 

Paradójicamente, aunque en los últimos meses hemos estado más tiempo en casa, nuestro cuidado facial (¡e incluso propio!) no ha sido prioridad. Lejos de sentirnos indiferentes o simplemente darnos por vencidas en el tema; es momento de repensar lo que está sucediendo. Repensarlo, tomar acciones al respecto y encontrar a los aliados que nos ayuden para conectarnos con nosotras mismas. Tenemos la mala costumbre de querer estar siempre en todas, disponible para todo, solucionando todo y haciendo todo bien. La pregunta que nos queda es, ¿cuántas veces estamos disponibles para cuidarnos? ¿Por qué para el resto sí y para nosotras no? 

Aunque tal vez no quieras aceptarlo, es momento de conectarte contigo. No dejes pasar más tiempo que ya queda poco de este año tan atípico. Conéctate con tu piel, con lo que sientes, con lo que tu cuerpo quiere, con lo que te hace bien. Date tiempo para ti misma porque aunque has estado todo el tiempo en casa, no necesariamente te has cuidado mejor. Que el homeschooling, las llamadas de tu jefe y los incendios domésticos no secuestren tu paz mental. 

Las culpas por ser egoísta y quererte a ti misma pueden ir directamente a la papelera de reciclaje. Si necesitas refrescar tu piel prueba agua micellAIR, si necesitas tener un spa en casa prueba las mascarillas y geles de NIVEA. Limpiar tu piel te permite retardar el envejecimiento, eliminar impurezas o células muertas, ayuda a eliminar el acné y así sucesivamente. Una cadena con más beneficios de los que crees. Ponle un alto a todos esos pretextos y recuerda que de tu bienestar dependerá que el resto fluya bien. Que no te pese respetar tus horas de sueño, tus comidas, tu tiempo de ocio. Conéctate contigo cuando tengas oportunidad y desconéctate del mundo de vez en cuando. ¡Tú misma notarás los efectos!