Imagina si en lugar de hacer lo que ansiaban, se dedicaban a no contarlo o no apostarle el 100% por miedo al error.

Hemos sobrevalorado el tiempo, el resultado o la duración de algo a tal punto de que a veces… ¿vivimos a medias? Solo imagina por un momento si aquellas mujeres que conocemos y que a la fecha nos inspiran se hubieran centrado en el miedo de que las cosas salgan mal o no salgan de acuerdo a lo planificado. Imagina si en lugar de hacer lo que ansiaban, se dedicaban a no contarlo o no apostarle el 100% por miedo al error.

Imagina a Madame C.J. Walker mientras abría una nueva tienda pensar “¿y si me va mal?”

Imagina si Julieta Lanteri mientras ponía su reputación en juego por su sueño (el voto femenino) se ponía a pensar “¿y si no dura esto?”

Imagina a Simone de Beauvoir mientras escribía El Segundo Sexo se ponía a pensar “¿y si nadie me lee?”

Nadie, absolutamente nadie está exento de fracasar, de equivocarse, de darse contra la misma piedra otra vez. Fracasar es parte del aprendizaje, fracasar es parte de alcanzar nuevos logros o de lo que para algunos podría llamarse éxito. Cuando transformes el error en una oportunidad te darás cuenta de cómo cientos de nuevas lecciones, ideas y caminos llegan a ti. No solamente dudamos desde la parte profesional, sino también en la personal. En ambas situaciones es igual de inaceptable.

No subo fotos porque no sé cuánto me va a durar la relación.
No me emociono mucho porque no se si mi negocio va a crecer como espero.
No cuento lo que me pasó porque no es tan importante.
No creo que me case porque qué miedo el divorcio otra vez.
No voy a publicarlo porque tengo poco tiempo de embarazo.

¿Acaso necesitamos una validación de tiempos para aprender a disfrutar de las cosas? Sin importar su tamaño, dimensión, efecto o resultado aprendamos a vivir como realmente nos plazca. Sin miedo a equivocarnos y sin esperar que pase “suficiente” tiempo. Ya tenemos evidencia de sobra de lo efímero que es todo esto.

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.