Carta abierta a todo lo que perdí
Contra el tiempo, poco se puede hacer. Aunque un ejercicio de reflexión nunca está de más, por eso hoy queremos compartir una carta abierta a todo lo que perdimos. Como homenaje, como proceso de sanación, como líneas que sirvan de la mejor forma para quien las recibe.

Si hace un año nos contaban lo que iba a pasar seguramente habríamos reído a carcajadas. Un sistema tan perfectamente establecido, donde nada nunca se detiene e incluso existen quienes se sienten orgullosos de estar todo el tiempo conectados. Con una noticia, un decreto o un anuncio nos llegó algo nuevo difícil de entender porque internamente ni nosotros entendíamos muy bien qué nos estaba sucediendo. Mucho se ha escrito sobre las lecciones que deberían quedarnos, mucho se ha escrito sobre el poder de la resiliencia, mucho se ha escrito sobre cómo estar mejor preparados para la próxima vez. Contra el tiempo, poco se puede hacer. Aunque un ejercicio de reflexión nunca está de más, por eso hoy queremos compartir una carta abierta a todo lo que perdimos. Como homenaje, como proceso de sanación, como líneas que sirvan de la mejor forma para quien las recibe. 

Perdí el trabajo, pero me di cuenta de lo que realmente amaba. 

Perdí mi estabilidad laboral, y esto solo fue un impulso para seguir adelante. 

Perdí mi sueldo a fin de mes, y entendí que la calidad de vida no siempre va de la mano con el dinero. 

Perdí la oficina, y empecé a disfrutar de almorzar sin el celular en la mano. 

Perdí ese sueño con el que empecé enero, pero gané muchos más aunque los plazos sean más largos. 

Perdí a alguien que no veía hace mucho, y me di cuenta de lo absurdo que es siempre posponer las cosas.

Perdí a un ser amado, y entendí que las flores no sirven de nada sobre un ataúd. 

Perdí mi estabilidad emocional, pero fui capaz de reconocerme vulnerable para pedir ayuda. 

Perdí tanto, pero creo que no tanto como lo que perdí antes. Al contrario, siento que ahora ganaré mucho más. Valorar más, disfrutar más, amar más, agradecer más. Porque nunca sabremos si habrá tiempo suficiente o cuándo volveremos a reír sin mascarillas. 

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com

Editado por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga que aprendió a escribir bajo los efectos de las caipirinhas. Encuentra sus cuentos y otros artículos en www.paulalanata.com