No necesitamos una sesión de mindfulness para identificar aquellas cosas que nos complican la existencia.

No necesitamos una sesión de mindfulness para identificar aquellas cosas que nos complican la existencia. Las conocemos y aunque creamos que siempre estarán ahí, nos equivocamos. Si realmente nos proponemos dejarlas ir todo será posible. Y si le agregamos un poquito de humor a la toxicidad, los resultados pueden ser todavía mejores.

Tu ex

Porque donde hubo fuego, siempre debe aparecer una escoba inteligente para barrer todas las cenizas. Si no funcionó una vez, ¿qué te hace pensar que funcionará al quinto intento? Aprende a soltar, a dejar atrás, porque esos mensajes para saber simplemente cómo estás tienen intenciones escondidas y todas tus amigas lo saben. Si te roba energías con el simple hecho de aparecer, let it go.

El plástico

Esta es una relación compartida que cuesta y muchos se aferran a no dejar ir. Un día eres joven y al otro día sufres por ese sorbete que utilizaste cinco minutos. Hagamos fuerzas entre todos que sí se puede y la naturaleza lo agradecerá.

La talla que tenías hace 5 años

Olvídate de ver tus fotos y sufrir por esa falda que ni en sueños te volverá a quedar. Hay que aceptarlo, ese jean que guardas porque te hacía lucir increíble en realidad solo está acumulando polvo. Quiérete como estás y analiza la posibilidad de despedirte definitivamente de esos bikinis… sí los bikinis de las ‘buenas épocas’.

El arrepentimiento

Dicen por ahí que de nada sirve llorar sobre la leche derramada y efectivamente, no hay nada más cierto. No te mortifiques por las malas decisiones, por los cambios que te generaron pánico o por las oportunidades que se te escaparon de las manos. El pasado no se arregla y ganas mucho más enfocando tus energías en el ahora.

Ponte metas, busca a tu equipo de apoyo y corta de raíz esas relaciones que no te suman. ¡Si no suma que tampoco estorbe!

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

1 Comentario

  1. Avatar arturo kortazar azpilikueta martikorena

    En la vida hay que romper para volver a reconstruir, hay que empeorar las cosas para poder mejorarlas, hay que dañar para curar definitivamente, por ejemplo si un hueso está mal soldado hay que volver a romperlo y soldarlo bien, centrado y equilibrado, es como si una herida está mal cicatrizada, hay que hacer lo mismo, hay que quitar todo ese tejido malo y profundizar en la herida más para que vuelva a cicatrizar bien. Por eso, es mejor cortar de raíz.

    Una casa mal construida, lo mejor es tirarla entera y hacerla de nuevo desde los cimientos otra vez, porque lo mismo hacer remiendos al final sale más caro y corre el riesgo de venirse abajo en cualquier momento. Las soluciones al principio definitivas son más onerosas cuando cortas tajantemente, y no te andas con paños calientes, pero a la larga es mucho más beneficioso porque el problema queda resuelto una vez por todas.

    Cortar por lo sano a veces es necesario, significa cerrar ciclos malsanos, situaciones nocivas, relaciones negativas, desterrar esperanzas vanas sin preocuparnos por las recaídas, para ello hay que ser valiente, porque muchas veces los apegos, las dependencias, las emociones y sentimientos, nos atenazan, el miedo nos paraliza ante la incertidumbre de lo que está por llegar, y apostar por un futuro incierto, siempre hay que pensar positivamente, que será mejor lo que ha de venir, que lo que dejamos atrás y no volverá.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA ©

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