4 conceptos fundamentales para una buena vida sexual
Como hemos tenido tiempo de repensar varios temas, creemos que también es tiempo de repensar sobre la satisfacción (o no) de tu vida sexual.

¿No tienes ganas de estar con tu pareja? ¿Te sientes apagada y sin la misma energía que antes? ¿Te atormentan las libras que has ganado? Tranquila, todo lo que acabamos de contar es más común de lo que crees. Como hemos tenido tiempo de repensar varios temas, creemos que también es tiempo de repensar sobre la satisfacción (o no) de tu vida sexual. A continuación, te compartimos 4 conceptos fundamentales que estamos seguras compartirás a más de una. 

La excitación sexual empieza contigo misma

El pensamiento de que el único responsable de mi excitación es mi pareja deja a las personas confundidas y en frustración. Vivir con la expectativa de tener que “esperar” a que alguien te haga sentir atractiva y deseada es absurdo; haciéndonos llegar incluso al sufrimiento o desilusión. Cuando se habla de la excitación sexual son la mente y las creencias los principales gobernantes. ¿Por qué? Porque no importa que tu pareja esté haciendo todo perfectamente bien si tú piensas que no tienes el cuerpo que tu pareja desearía. De esta forma te pierdes del momento presente y puedes perderte la excitación. Fisiológicamente, cualquier pensamiento puede impedirte la excitación ya que te roba señales bioquímicas que forman parte del proceso.

El orgasmo no es el objetivo del acto sexual

Muchas personas tienen la creencia de que el sexo es para tener un orgasmo. ¡Esto es totalmente erróneo! El sexo tiene varias fases y lo que sucede si piensas esto es que no disfrutas de cada fase como pudieras hacerlo. Cada momento durante el sexo debe ser un instante de placer y si nuestra mente está enfocada en un “resultado” o en “llegar al orgasmo” seguramente estaremos más cerca del estrés que de cualquier otra cosa. El orgasmo y el estrés fisiológicamente NO van de la mano.

El sexo inicia desde que inicia tu día, ¡y fuera de la cama!

Si soy insegura en la calle, también lo soy en la cama. Desde el momento en que me veo en el espejo por las mañanas y hablo conmigo misma estoy dando indicios de qué tan lejos o cerca estoy de vivir mi satisfacción sexual. Las historias que nos creamos sobre nuestro cuerpo, personalidad, etc. influyen en nuestra forma de relacionarnos. Mi pareja no puede ver en mí algo que yo no estoy viendo. 

Tu estilo de vida y tu salud influye en tu vida sexual

Somos seres complejos y absolutamente todo lo que hacemos con nuestras vidas tiene un efecto fisiológico en el cuerpo. Por ejemplo, los niveles elevados de cortisol (hormona del estrés) genera menos producción de nuestra hormona encargada de la libido sexual (testosterona). 

Hay ciertos alimentos como el cacao o ginseng que tienen la capacidad de disparar nuestra libido sexual. Por el otro lado también está la comida procesada con cantidades altas de azúcar que nos mantienen en un estado de “bajón” y bloquean nuestra energía sexual. Prácticas comunes hoy en día como pocas horas de sueño tienen el mismo efecto. A veces la respuesta a una vida sexual insatisfactoria puede encontrarse en tus hábitos alimenticios o rutinas. 

Arianne Meza

Escrito por:
Arianne Meza.
Médico cirujano con estudios en nutrición integrativa y medicina funcional. Es apasionada por la sanación integral de mente, cuerpo, y alma. Encuéntrala en ig como @arianne.meza .

Arianne Meza

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Arianne Meza.
Médico cirujano con estudios en nutrición integrativa y medicina funcional. Es apasionada por la sanación integral de mente, cuerpo, y alma. Encuéntrala en ig como @arianne.meza.