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Descubre si eres un adicto moderno.

Así como todo supervillano tiene su origen, todo vicio comenzó como una afición. No hace mucho, el cigarrillo era considerado como algo cool, y a veces hasta necesario para socializar.

En una cultura donde la tecnología y el internet son parte de nuestras vidas, puede ser difícil reconocer qué es normal y qué no, en cuanto al uso de los mismos. Después de todo, cuentan con aprobación universal, y cada vez forman una participación más grande en nuestras vidas.

¿Quién sabe? Tal vez, en 30 años, nuestros hijos se queden horrorizados de todo el tiempo que pasábamos mirando al celular.

 

Redes sociales

 En la cultura donde dar la clave del Facebook es la prueba de amor más grande, y nuestra primera reacción al despertar es ver si tenemos nuevos followers en Instagram, es fácil confundir normalidad con vicio cuando se trata de las redes sociales.

Redessociales

Un estudio de la Universidad de Chicago comprobó que las redes sociales son más adictivas que el alcohol y el tabaco. Esto se da porque es un deseo que se puede satisfacer instantáneamente y sin esfuerzo. Los likes, comentarios y seguidores en redes nos llenan la necesidad (normal y humana) de aceptación social. Cada like hace que liberes dopamina, la “hormona de la felicidad”.

Como es algo con lo que vivimos todos los días, y que no tiene la “mala fama” que tienen el cigarrillo y el trago, cedemos ante este deseo todo el tiempo, y no reconocemos cuando nos volvemos dependientes.

Si tu corazón late más fuerte cuando ves una nueva mención en Twitter que cuando te llega un mensaje de tu pareja, considérate un vicioso.

Smartphones

Los celulares se han convertido en una extensión de nosotros. Nos acompañan en nuestra rutina diaria, desde que nos lavamos los dientes, hasta que nos dormimos acurrucados junto a ellos.

Smarthpone

Están con nosotros en nuestros momentos más íntimos: cuando lloramos porque el perrito de la propaganda se muere, cuando nos toca ir al baño en el trabajo, y no existe mejor compañero de almuerzo. También son parte de nuestra vida social: de nuestras conversaciones y de la mayoría de nuestros silencios.

Son lo primero en lo que pensamos al despertar, y lo último que vemos antes de dormir. ¿No suena romántico?

Una encuesta hecha por KRC Research a más de 7 mil personas de siete países reveló que el 60% de los encuestados duerme con el teléfono en la mano. Uno de cada seis confesó usar el teléfono incluso cuando se ducha. Nuevamente, esto es algo que se ha vuelto normal, y no lo reconocemos como lo que es: dependencia.

Esta dependencia está ligada en parte a la adicción general al internet. Te aseguro que has sentido esa sensación de pánico cuando no tienes señal y no puede enviar ese meme a tu grupo de Whatsapp.

La adicción al celular es una especie de FOMO (Fear of Missing Out) constante. Después de todo, si dejas el celular botado, tal vez no te enteres del último chisme, o podrías no enterarte del plan de esa noche.

Si esto te parece exagerado y no te consideras vicioso, trata de no ir al baño con tu cel en todo el día. Sólo trata. Te reto.

Binge watching

Ya sean videos de YouTube o series de Netflix, la televisión se ha convertido en la receta instantánea contra el aburrimiento. 

Blingwatching

De acuerdo a Nielsen, la fuente líder en audiencias de televisión en Estados Unidos, un ser humano pasa un promedio de 2 meses seguidos viendo televisión en un año. Esto quiere decir que pasamos un aproximado de 9 años de nuestras vidas, literalmente observando a otras personas vivir.

Si llegas tarde a lugares que tienes que estar porque tienes que ver un video más de YouTube, o si te despiertas desorientado con los ojos rojos porque te quedaste hasta las 3 a.m. terminándote la temporada de The Crown, puede ser que tengas un problema.

Un vicio es entregarle tu poder a algo externo. Puede ser a un objeto, a una actividad, y a veces a una persona. La cuestión es reconocerlo, y más importante, analizar si está afectando áreas importantes de tu vida.

Y tú, ¿eres uno más de los nuevos viciosos?

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