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Cada quien es libre de ver lo que se le antoje. Si no te gusta cambias de canal y si te gusta colaboras con el rating.

Cada quien es libre de ver lo que se le antoje. Si no te gusta cambias de canal y si te gusta colaboras con el rating. Tampoco es prudente satanizar la televisión, el medio más común y al que hace homenaje la palabra telebasura, porque si se busca bien algo de calidad podrá encontrarse. Sin embargo, a la telebasura hay que llamarla como lo que es y recordar que está en todas partes, incluso en Netflix. Si un programa es basura, no dejará de serlo por estar en inglés.

¿Qué es la telebasura? Es un subgénero televisivo que muestra con exageración y sin pudor alguno la vida de terceros. Este subgénero es morbo, escándalo y sensacionalismo; presente a nivel mundial y que no conoce fronteras.

Es aquí donde hace sentido que ver televisión nacional sea considerada una actividad de mal gusto. Como consecuencia, preocupa sobremanera la rapidez con la cual contenidos machistas, misóginos y absurdos son replicados y a su vez ganan adeptos. Es cierto que hay libertad de elección y cada persona puede escoger qué programa ver; sin embargo, no dejemos de preocuparnos por lo crónico que resulta tener contenidos homofóbicos, ridículos o racistas a la orden del día.

Si hay talento -que aparentemente lo hay en nuestro país- la telebasura debería estar cada vez menos presente. No subestimemos nuestro poder como consumidores porque será la única forma de tener un futuro próximo más esperanzador. ¿Acaso no estamos preparados para otro contenido? ¿Qué pasa si exigimos otros programas? ¿Qué pasa si los medios se interesan en ofertar algo distinto? ¿Qué pasa si tomamos responsabilidad de aquello que consumimos?

Las preguntas quedan sobre la mesa.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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