No todo es violencia
Entendamos la importancia de llamar a las cosas por su nombre.

Entendamos la importancia de llamar a las cosas por su nombre. En una sociedad que puede llegar a ser hipersensible, el sentido de las palabras puede usarse de una forma tan errónea que incluso puede degradarse su significado. Tal vez, eso nos sucede actualmente cuando calificamos a cualquier acto poco amable o agresión como violencia. Pero, ¿qué significa realmente cometer un acto de violencia?

El Código Orgánico Integral Penal define violencia como toda acción que consista en maltrato físico, psicológico o sexual ejecutado en contra de la mujer. En Ecuador se castigan tres tipos de violencia: física, psicológica y sexual.

Resulta innegable entender el abuso de poder o las pequeñas agresiones como las puertas a un sinnúmero de acciones violentas. Sin embargo, tomar a la ligera esta palabra resulta contraproducente para las víctimas. Ninguna mujer debería ser víctima de violencia o abuso pero no todas las víctimas pueden ser categorizadas de la misma forma. No es lo mismo ser víctima de violación que ser víctima de un comentario sexista. El irrespeto siempre duele, sorprende y afecta. Sin embargo, llamar violencia a cualquier agresión no ataca el génesis del problema.

Sí, las cosas negativas deben ser identificadas con un nombre para poder ser combatidas. Sí, enoja la falsa superioridad que a veces nos impone la sociedad desde sus raíces más machistas. Sí, debemos solidarizarnos para que ningún tipo de agresión sea normalizada.

Porque las palabras nos sirven mucho más si aprendemos a usarlas de forma correcta.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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