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Me gusta ser rara. ¿Por qué las mujeres nos vemos obligadas a encajar dentro de un formato que no tenemos claro ni siquiera quién lo impuso?

Me gusta ser rara. ¿Por qué las mujeres nos vemos obligadas a encajar dentro de un formato que no tenemos claro ni siquiera quién lo impuso? Las sambas deben ser lacias, si eres castaña debes volverte rubia y si tienes pelo negro, es un must, tratar de ponerle “color” a esa oscuridad. Si eres gorda, debes ser flaca, pero si eres flaca, la obligación es que tengas un look “fit”.

En redes sociales es necesario subir fotos de vida saludable, en el gimnasio, o alardeando de nuestras vidas perfectas y felices; con parejas fieles que nos aman, amigas que nunca fallan y cuerpos que no engordan pese al vino y dulces que ingerimos en cada evento top, al que acudimos.

A veces, se confunde “seguidores” con amistades o fans, y los egos se inflan cuando estas listas se engrosan, pero ¿realmente esto es valioso? ¿Hasta qué punto “encajar” es importante? Creo que ser feliz con la vida que tenemos es lo único que nos puede brindar paz, ergo, una felicidad real.

Finalmente es necesario recordar que el tiempo es inexorable. La vejez llegará, habrá gordura que no se irá ni con cirugías, y canas que los tintes no cubrirán por mucho tiempo. Así que prefiero ser rara, me gusta ser rara, no hacer dieta y disfrutar la comida. Asumir mis libras de más, leer los libros que quiero así me digan “nerd” o “aburrida”, reconocer públicamente que me gusta dormir temprano, que no me pinto el pelo y que dejé la keratina porque se me caía el pelo. Como decía Virginia Woolf  “No hay necesidad de apresurarse. No hay necesidad de brillar. No es necesario ser nadie más que uno mismo”.

Escrito por:
Verónica Coello Moreira
@verocoellom
veronicacoello@hotmail.com

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