AWAKE-LA-PALABRA-PORTADA (1)
En mi adolescencia intentaba complacer a todos.

En mi adolescencia intentaba complacer a todos. Me hacía la payasa de la clase para hacer reír, era la mensajera de cada grupo para relacionarme con todos y a mis 15 acepté ser la “novia” de un niño, solo para no ser descortés.

Suena irónico. Tantos años de educación y aún nadie nos enseña cómo darnos prioridad a nosotros mismos. Hacemos “lo que sea” por agradar, decimos que “sí” más de la cuenta para buscar aprobación, para no decepcionar, no enojar o no lastimar los sentimientos del otro. Pero… ¿y nosotros qué?

Nuestra voz interior grita “no, no, no”, pero la palabra “sí” se nos escapa. Ahora, no te da la vida para liderar tres proyectos, te toca sacar de tus ahorros porque aceptaste trabajar por canje y perdiste tu clase favorita de yoga por la tarde. Frustración que podías haber evitado si hubieses utilizado esa palabra de dos letras: no.

Decir que “sí” a lo que no deseamos nos obliga a hacer malabares con todo lo que tenemos que cumplir. Ámate a ti mismo estableciendo límites y diciendo “no” a esas cosas que te generan estrés, no te suman tiempo, ni energía. Recordemos que solo tenemos 24 horas al día, no las regalemos tan fácilmente.

Todavía te querrán si rechazas una salida un jueves por cansancio, o cuando no aceptes ese shot la noche que te prometiste que no ibas a tomar. La única diferencia ahora es que vas a ser querido no solo por otros, sino también por ti mismo.

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Escrito por:
Ariana Arias
Periodista por profesión. Columnista por afición. Cuestionadora compulsiva. Feminista. Imperfecta.

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Ariana Arias
Periodista por profesión. Columnista por afición. Cuestionadora compulsiva. Feminista. Imperfecta.

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