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¿Te entraría un año de basura en un frasco? A Victoria sí. Esto es impresionante.

Simple y descomplicada. Así se describe la quiteña de 24 años, Victoria Chiriboga. Que hace dos años descubrió el estilo de vida ‘zero waste’ o cero desperdicio, una filosofía que impulsa el rediseño de productos, de tal forma que los recursos utilizados sean reducidos, reutilizados o eliminados.

Toda su vida, especialmente en sus cinco años de carrera en Ecología, que cursó en la universidad George Washington en Estados Unidos y en varios proyectos dedicados a la conversación medio ambiental, ha sabido que esto es lo suyo. Hoy guarda un año de su basura no reciclable en un frasco de vidrio de 64 onzas (como del tamaño de una licuadora).

En su blog ‘Upcycle Mind’, ha ido exponiendo sus esfuerzos realizados en cómo vive sin desperdicios a diario. Ahora conversó con AWAKE y reveló ciertas alternativas ‘eco-friendly’ y ‘zero waste’ para las personas interesantes en sumarse a esta iniciativa.

¿Cómo inició ese estilo de vida ‘zero waste’?

Hace dos años me crucé con un video en Facebook de Lauren Singer, una chica que tiene un blog llamado ‘Trash is for tossers’ (en Instagram @trashisfortossers), donde contaba cómo vivía sin usar plástico y sin generar desperdicios. Lo más impresionante fue que tenía su basura de cuatro años en un frasco de más o menos 12 onzas (como un frasco grande de mermelada). ¡Cuatro!

Fue en ese momento donde todo me hizo sentido. Al día siguiente me dije: “tengo que cambiar algo” y comencé. Fui a comprar ingredientes para hacer mi propia pasta de dientes, shampoo, desodorante y esos productos que sabía que eran los que más desperdicios producía. Entonces, observando qué era lo que botaba y teniendo una relación con mi basura, fui encontrando cómo podía cambiar mis hábitos para poder reducirla o eliminarla.

¿Cuál es el propósito de tener un envase con tu basura?

Es un recordatorio visual de qué es lo que tengo ahí, para abrirlo, ver lo que he consumido, para luego pensar en qué puedo cambiar para no seguirlo produciendo. Al mismo tiempo, es una manera de eliminar que ese plástico esté afuera en el mundo, que no se meta en el agua, en la tierra, que no se infiltre en el mundo natural. Sino que esté ahí en un espacio contenido, sin generar un impacto negativo.

Quizás es difícil entenderlo, porque no estamos acostumbrados a pensar en nuestros desperdicios, sino en lo que consumimos. Y al rato que lo botas a la basura ya es como si no fuera tu problema. ¡Pero sigue siendo tu problema aún después de que te deshiciste de él! Aunque físicamente no la veas, esa basura puede tener efecto entre nosotros.

Entonces… ¿qué hay en el frasco?

Hay empaques de chicles, empaques de comida, de ligas, de pastillas… El típico plástico donde viene algo envuelto que no se puede reciclar. Cuando tengo algo que no puedo reciclar o no es biodegradable, va ahí.

Su basura de 365 días.
Su basura de 365 días.

Pero, ¿cómo haces para no consumir tanta basura?

Lo importante es aprender a consumir de una manera consciente. No compro nada que no sea absolutamente necesario. Mi mayoría de gastos se van en comida, porque es en lo único en lo que de verdad necesito. Al comprar siempre me cercioro de llevar bolsas de tela (o fundas de almohadas) para no llevarme alimentos que vengan en empaques.

Mi dieta ha cambiado un montón, porque como no quiero hacer basura, no puedo comprar cosas en empaque, y eso me ha obligado a comer saludable. La clave para reducir está en aprender a usar las cosas que ya tienes.

¿Qué ha sido lo más difícil del estilo de vida ‘zero waste’?

Lavarme el pelo con el shampoo que hacía. Pero ahora descubrí marcas que hacen shampoos naturales sin empaques y me va súper bien.

¿Cuánto tiempo le dedicas a crear tus productos de higiene naturales?

Hacer una pasta de dientes demora solo dos minutos exagerando. Si la hago junto a mi desodorante una vez al mes, me toma 10 minutos. El desinfectante para la cocina y el baño, solo cinco minutos. Parece mucho más porque estamos acostumbrados a que vas, compras, y ya es tuyo, pero es súper rápido.

Realizaste el reto ‘Proyecto 333’, que consiste en que por tres meses, solo debías de vivir con 33 prendas…

Sí. Fue de febrero a abril de 2017. Una iniciativa que vi en un documental de minimalismo para generar conciencia sobre la cantidad de desperdicios que genera el mundo del fashion. Una manera de simplificar tu vida. Las mujeres, por ejemplo, somos muy complicadas, nos encanta desesperarnos sobre lo que nos vamos a poner y nos cambiamos 365 mil veces en las mañanas. En el colegio era una bendición para mi tener uniforme, ya después era: “¡Ay, qué bestia! Ya tengo puesto el mismo jean cinco días y alguien se va a dar cuenta”.

Este reto fue súper liberador, porque primero, no necesitaba del 89 % de las cosas que tenía en mi clóset, o sea, que estaban ahí y no me había puesto en 100 años. Doné todas mis cosas sin usar y me simplificó la vida, porque no tenía que lavar tanto y no me consumía mucho espacio. Ahora (este proyecto) lo hago inconscientemente.

Una muestra de las 33 prendas que eligió. Donde está incluída su ropa interior, para hacer ejercicio y pijamas.
Una muestra de las 33 prendas que eligió. Donde está incluída su ropa interior, para hacer ejercicio y pijamas.

Entre los objetivos de tu blog ‘Upcycle Mind’ está en crear una comunidad que valore la simplicidad…

Hay gente que me dice “bueno, pero si solo tú estás haciendo esto, ¿cómo vas a cambiar el mundo?”. Si yo estoy cambiando algo es porque quiero que la gente vea que es posible, y sé que habrán personas que poco a poco se van a ir sumando. Aunque no sean un activista radical o 100 % ‘zero waste’ (algo que es imposible porque siempre vas a generar algún tipo de basura), con ciertas acciones van a poder reducir un montón de desperdicios, y eso ayudará al medio ambiente.

Alternativas eco-friendly

Si quieres experimentar una vida sin desperdicios, estos son algunos trucos de Victoria:

  • Compra solo aquello que necesites. Si ya lo tienes, úsalo, no desperdicies.
  • Para no usar cubiertos plásticos, ten en tu auto, oficina o cartera, un recipiente con tus cubiertos de casa.
  • Elimina el uso de bolsas plásticas desechables.Guarda las cosas pequeñas en tu cartera, bolsillo o mochila.
  • Lleva tu termo de agua a todos lados.
  • Usa una bolsa reutilizable de tela y llévala contigo a todos lados.
  • Elimina los empaques de comida, cómpralos al peso o al granel.
  • Si son indispensables las envolturas, elige los de papel o vidrio.
  • Adquiere empaques grandes. Un yogurt grande tiene 1 tapa, 8 pequeños son 8 tapas… ¡Tú elige!
  • ¡Di no a los sorbetes!
  • Para cocinar, busca materiales como la cerámica, madera o vidrio. ¡Son más lindos!
  • Utiliza bolsas de papel o periódico para los basureros de la casa que no llevan desechos húmedos. Si las fundas son muy indispensables, elige las biodegradables.
  • Botamos alrededor de 400 billones de toallas sanitarias y tampones al año. Haz el cambio a copas menstruales y toallas sanitarias reusables.
  • ¡Usa tu voz! Contáctate con las marcas de tus productos favoritos y exige productos en empaques ecoamigables.

 

Victoria Chiriboga

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Escrito por:
Ariana Arias
Periodista por profesión. Columnista por afición. Cuestionadora compulsiva. Feminista. Imperfecta.

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Ariana Arias
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