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La independencia financiera no debería ser un concepto abstracto y reservado para la tercera edad.

La independencia financiera no debería ser un concepto abstracto y reservado para la tercera edad. Al contrario, la necesitamos si queremos viajar, trabajar, estudiar o simplemente no hacer nada. Tener el control financiero te permite disponer de tu tiempo más allá del dinero. Independencia financiera es que puedas hacer lo que quieras, sin que el dinero sea tu objetivo pero tampoco tu limitante.

Usualmente, tomamos decisiones trascendentales teniendo en cuenta al dinero como única finalidad. La profesión y los trabajos que realizamos van casi siempre alineados a maximizar los ingresos. Sin embargo, ¿no seríamos más felices con otro estilo de vida? ¿Uno lejos de las oficinas y más cerca de la playa? Las dudas quedan sobre la mesa pero la única forma de averiguarlo es a través de la independencia financiera.

A continuación, cuatro consejos útiles para comenzar tu camino hacia la independencia financiera:

  1. Paga tus deudas antes de ahorrar: No importa si tu deuda es pequeña o grande, tienes que pensar en su costo. Los intereses varían, van desde el 6% para un crédito hipotecario, 16% para tus tarjetas de crédito o un crédito automotriz y llegan hasta el 30% para microcréditos. Si tienes ahorros y tienes una deuda, ¡úsalos para pagar tu deuda! Seguramente tus ahorros están rindiendo menos que el costo de la deuda. Eso sí, asegúrate de no endeudarte de nuevo.
  2. Crea un fondo de emergencia: Siempre es importante tener cash disponible. Los expertos sugieren tener un fondo equivalente a 6 meses de salario. Por ejemplo, si ganas $1000, tu fondo de emergencia tendría que ser de $6000. Con estos fondos no buscas obtener rendimiento sino liquidez, es decir que estén a tu alcance. Pueden estar debajo del colchón, en una cuenta de ahorros o en una caja fuerte. Los tienes que usar sólo en caso de una emergencia real. Por ejemplo, si te despiden del trabajo o sufres un accidente.
  3. Comienza un plan de ahorro programado: Las personas normalmente cometemos varios errores al momento de ahorrar. El primero es no ahorrar. El segundo es que, si ahorramos, lo hacemos con el remanente de nuestros ingresos. Es decir, ahorramos lo que no nos gastamos. Por eso mi sugerencia es tener un ahorro programado. La mayoría de instituciones financieras ofrecen este tipo de servicios, tú escoges el monto y los días del mes, y el débito se realiza de manera automática. El objetivo es obligarte a ahorrar. Comienza con un monto pequeño y auméntalo paulatinamente.
  4. Invierte tus ahorros: Ahorrar e invertir son dos conceptos diferentes. Cuando inviertes, el dinero trabaja para ti. Piensa que el dinero es el mejor empleado que pudieras tener pues no necesita vacaciones, no se enferma y trabaja 24/7 sin descanso para ti. Existen diversas opciones de inversión pero es importante saber que a mayor rendimiento significa mayor riesgo y mayor plazo. Por ejemplo, en una cuenta de ahorros de un banco AAA, el rendimiento es del 1%, mientras que, en una póliza de inversión a un año en una cooperativa de ahorro y crédito, el rendimiento puede llegar hasta el 10%. Cada persona tiene una aversión diferente al riesgo, analiza cuál es la tuya.

Si quieres saber más del tema, te sugiero el libro Your Money or Your Life y los blogs Mr. Money Mustache y Millennial Money.

paulacanas

Escrito por:
Paula Cañaz.
Directora de Fondos de Inversión.
Perseverante, determinada y apasionada por las finanzas.

paulacanas

Escrito por:
Paula Cañaz.
Directora de Fondos de Inversión.
Perseverante, determinada y apasionada por las finanzas.

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