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¿De dónde viene el resentimiento y por qué lo guardamos?

El resentimiento viene de todas las formas y tamaños. Pueden ser pequeños y pasajeros, como cuando una amiga cercana se olvida de tu cumpleaños. Pueden ser dolorosos y dramáticos, como cuando nuestra pareja nos traiciona. Si buscamos en nuestra memoria, no tardaremos en encontrar algún resentimiento con nuestros padres, ya sea por algo que hicieron o que no hicieron. Si critican nuestra forma de vestir. Si no nos apoyan en un proyecto que nos motiva. Si nos dan demasiado cariño, o muy poco. Todos tenemos algo, por más tonto que sea, que no dejamos ir.

El resentimiento no es algo uniforme, depende de cada persona. Tampoco es algo natural. Y esto es algo que debemos grabarnos en la cabeza. No es natural, es aprendido. Y las cosas por las que nos resentimos, también son aprendidas.

Cuando estaba en primaria, me gustaba leer libros de fantasía. Como eran libros para niños y preadolescentes, muchos tenían una amistad como centro de la historia. Esos eran mis favoritos, los que ilustraban amistades fuertes, incondicionales. Y me fui formando una idea de qué era un amigo. Alguien que siempre te apoya. Alguien que te defiende. Una persona incondicional.

Poco a poco, me fui dando cuenta que no todas las personas son incondicionales todo el tiempo. Lo pueden ser para unas cosas, y no para otras. Y también fui aprendiendo que mi idea de ‘incondicional’ no era la misma que la de otros. Si una persona me hacía una broma, aunque no fuera con mala intención, yo la tomaba como una burla. Y si esa broma venía de alguien que consideraba un amigo, la tomaba como traición. Y aprendí a resentir. Porque esa persona no había cumplido con mis expectativas. Me había decepcionado sin siquiera saberlo.

¿Por qué nos resentimos por promesas que nunca nos hicieron? ¿Por expectativas que creamos en nuestras mentes? Te resientes porque una persona no te ama lo suficiente, pero no te detienes a pensar que tal vez su concepto de amor no es el mismo que el tuyo. Para unos puede significar expresiones públicas de afecto, para otros, una caricia cuando nadie está viendo. Unas personas necesitan escuchar ‘te quiero’ constantemente para sentirse amados, otros necesitan detalles para sentir que su pareja está pensando en ellos. Todos tenemos nuestra idea de qué es el amor y cómo se expresa, y es lo mismo con las relaciones familiares, de amistad, de trabajo.

Hay una frase que dice:

El resentimiento es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera.”

La palabra resentimiento significa ‘volver a sentir’. Es decir, cada vez que resientes algo, estás voluntariamente haciendo que tu cuerpo y tu mente vuelvan a sentir la ira, vergüenza, tristeza que sentiste en un momento pasado. Es cargar con todos esos dolores pasados todos los días, porque decides hacerlo. Puede ser una acción involuntaria o voluntaria. Pero incluso las acciones que hacemos en piloto automático las podemos parar si tomamos el volante.

Y tú, ¿tomas veneno a diario? Te propongo algo: suelta el vaso, dedo por dedo. Deja que caiga, se riegue el líquido y desprenda pedazos de vidrio por todas partes. Limpia el piso, hasta que no queden huellas de que algo pasó. Y sigue con tu día.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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