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Nos comprometemos lo estrictamente necesario. Sin dar de más y sin apostar de más.

Nos comprometemos lo estrictamente necesario. Sin dar de más y sin apostar de más. El pánico se apodera de nosotros al barajar la idea de entregarnos a una causa, a un sueño o a una aventura sin resultados positivos garantizados. Nos cuesta tomar la iniciativa, ser el primero en llamar o el primero en pedir disculpas. Y aceptamos, erróneamente, corazas de fortalezas mal entendidas para interactuar con los otros. Pensamos dos veces antes de llorar e intentamos que todo se mantenga siempre ‘bajo control’. ¿Acaso la inmediatez y efervescencia de la vida no merecen algo menos deshumanizante?

Regalémonos un salvavidas de vulnerabilidad, para vivir más conectados y más conscientes. Dejemos a un lado la vergüenza absurda que nos genera comprendernos y mostrarnos como somos realmente. Tengamos el coraje de arriesgarnos y de aceptar nuestras propias imperfecciones para así poder aceptar las del otro. Es urgente entender la vulnerabilidad como lo que realmente es, un cable a tierra en este mundo que va de cabeza. Un cable a tierra que nos permite tener compasión propia, crecer como personas y nos lleva por un camino mejor. La vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad, como tantas veces nos hicieron creer.

Somos miedos e inseguridades; reconocernos así no nos hace menos valientes. Bendita vulnerabilidad que nos permite ser más sensatos dentro de este remolino de emociones. La vida funciona como un combo de momentos buenos y malos, donde no aplica la opción de ‘esto sí quiero, esto no quiero’. Somos felicidad, estabilidad, éxito y también un sinnúmero de cosas que no aceptamos con facilidad. Sin embargo, somos un universo que solo puede entenderse si están todas las partes. Practiquemos la gratitud, seamos compasivos y usemos la vulnerabilidad como herramienta poderosa para una vida más plena.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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