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El Premenstrual Syndrome (PMS, por sus siglas en inglés) tiene defensores y detractores.

El Premenstrual Syndrome (PMS, por sus siglas en inglés) tiene defensores y detractores. Por una parte hay quienes dicen que el PMS es solo un invento, una estrategia de marketing por vender un sinnúmero de cosas a mujeres desesperadas que no quieren desfallecer en los días previos a su menstruación. Falso o no, es un hecho que el PMS mueve miles de dólares. De ejemplo están aquellas consumidoras compulsivas de libros, discursos motivacionales, workshops, recomendaciones de helados, dietas, terapias naturales, etc. ¿Te suena familiar? No, no, seguramente eso le pasa a la amiga de una amiga lejana, a nosotras imposible. 

Ríamonos, porque no hay nada peor que darnos cuenta tarde o no aceptar que estamos con el PMS. Es que cuando llegan esos días no hay razón mala para no llorar, pegar un grito o transformarte en un Frankenstein entre el mal humor y la intensidad. ¿Quién no siente que ‘sin querer’ llama a los cortocircuitos emocionales? Estar en el PMS es querer solucionar con ibuprofeno todas las crisis existenciales.

Aunque no hay un acuerdo respecto a la existencia o no del PMS podemos seguir usándolo como un ticket de ‘hoy no, mañana sí’. Cuando sientas que no puedes más o cuando no soportes ni un mensaje más de tu jefe, recuerda esa frase milagrosa, poderosa y espanta gente ‘sorry, estoy con mi PMS’.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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