portada
Rompamos esas burbujas de opinión en las que tantas veces nos encerramos.

Los medios que nos proporcionan información son en la mayor parte, medios web. En internet está todo, desde cómo cambiar una llanta o programar un sitio web, hasta las últimas noticias sobre qué celebridad se acaba de divorciar, o si hubo otro terremoto en Japón.

No sólo está toda la información, sino todos los puntos de vista. Y esto nos puede llevar a pensar que la búsqueda web es lo menos sesgado que hay. Pero, ¿qué pasa cuando esta información está sesgada, por nosotros mismos?

Piénsalo. Cada palabra que buscas en Google rinde más de 100 millones de resultados. ¿Cómo se determina cual va primero?

De esta pregunta nace una palabra que reconocerás bastante: la relevancia. Y la variable que va a afectar si un resultado es relevante o no, eres tú. Tu idioma, tu ubicación geográfica, la marca de tu computadora, las palabras que utilizas en una búsqueda.

La mayoría de sitios web que nos proveen información, como Google, Yahoo e incluso redes sociales como Facebook, Youtube y Twitter están diseñados para darnos contenido personalizado de acuerdo a nuestro comportamiento web. Esto tiene que ver con la información que consumimos a diario, cuando hacemos clic en un link o ignoramos otro, o cuando compartimos, comentamos o ponemos “Me gusta” en alguna publicación.

Este algoritmo ve qué tipo de artículos te gustan y te presenta con cosas que te podrían interesar, omitiendo cualquier cosa que no sea “relevante”. Entonces, si eres una persona vegetariana, probablemente haya salido entre tus primeros posteos la noticia que los embutidos causan cáncer, y si eres un carnívoro incorregible, te salen artículos desmintiendo esta declaración y abogando por el prosciutto y el salame.

quote1compu
quotemovil1

Por lo tanto, si la personalización es ‘por relevancia’, las publicaciones que presentan visiones opuestas a las nuestras, son irrelevantes.

Esto se convierte en una burbuja, donde todo lo que está a tu alrededor tiene tu sello de aprobación. Nuestro mundo se delimita con nuestro círculo de redes, donde nuestros amigos comparten y dan like a nuestras publicaciones, reafirmándonos que nuestra opinión no sólo es válida, sino la correcta.

Nos volvemos habitantes de pequeños pueblos globalizados, donde todos hablamos el mismo ‘idioma’. Un pueblo donde, si un post tiene miles de likes, o una celebridad tuitea algo que va con tu alineación política o social, es considerado ley. Donde, si una persona en tus redes tiene una opinión contraria a la tuya, puedes bloquearla, porque tienes el derecho de protegerte contra estos puntos de vista “ofensivos”.

Las opiniones en la web son polarizadas al punto que somos niños otra vez, en un mundo donde sólo hay buenos o malos. Pensamos que estamos siendo correctos y coherentes.

quote2compu
quotemovil2

Sí, celebramos otros estilos de vida, pero siempre y cuando sean los “correctos”. Si eres ultra conservador, para los liberales tienes que ser un machista y homofóbico sin remedio. Si eres ultra liberal, entonces para los conservadores eres un comunista mata-bebés.

Bloquear opiniones online es fácil, hacerlo en la vida real no lo es. En el mundo de afuera tu opinión es vulnerable, puede ser confrontada. Te expones a encontrarte con alguien de opinión opuesta que sea coherente y que tenga argumentos válidos. Pero eso te haría corto-circuito. Porque tu cerebro es necio, y le encanta pensar que su verdad es absoluta.

Piensa en esas opiniones con las que estás en desacuerdo a nivel visceral, y pregúntate, ¿alguna vez has escuchado una opinión bien argumentada de ese lado?

Si ni siquiera lo has discutido, si te limitas a ridiculizar e insultar a cualquiera que tenga opiniones que tú consideras erróneas, nunca lograrás que otros vean las cosas de tu lado. Porque alienas a estas personas. Los haces sentir que no son parte de este club del que tú eres miembro. Los conviertes en el niño loser en una esquina, al cual ni siquiera le has explicado las reglas del juego, y ni siquiera le has dado la oportunidad de jugar.

Si te pones a ti mismo en un pedestal, creyéndote el único ser humano avanzado entre la sarta de cavernícolas, nunca vas a aprender nada. Y nunca vas a causar un cambio a tu alrededor.

El objetivo es volver a pensar. En vez de seguir a la masa gritando que votar por Trump es cuestión de moral, o excomulgar a todos tus amigos que no son pro-life, cuestiona. Lleva la discusión a un verdadero intercambio de ideas, donde, incluso si no hay acuerdo, hay entendimiento.

Puedes comenzar con algo tan fácil como preguntarte: ¿Por qué creo yo en esto? ¿Por qué esa persona cree en eso? Conoce las razones por las que una persona tiene una opinión en particular, y pon a prueba tus creencias.

Pensemos, discutamos, intercambiemos.

Rompamos la burbuja.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

Dejar un comentario