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¿Cómo nos afectan las palabras que usamos a diario?

Probablemente has escuchado a esa gente que dice “no existen problemas, solo oportunidades de mejorar”. Te sonará arrebatado, como si esta gente viviera en otra estratósfera, pero es porque ellos conocen el poder de las palabras.

Estas personas saben que al darle el nombre de “problema” a una situación le están dando un poder y un contexto negativo. Un problema es una piedra en el zapato, un obstáculo en tu vida. Pero si le das otro nombre, si lo ves como una “oportunidad” ahí cambia el contexto, y la situación, en vez de ser un obstáculo, adquiere un poder transformativo para ti.

Te pongo un ejemplo más tonto, ahora con la palabra “dieta”. Yo soy de las que comenzaba dieta el lunes, y la rompía lunes en la tarde. Pero me comencé a decir “no voy a hacer dieta, voy a comer sano”, y eso hizo toda la diferencia. Muchos dirán que es la misma vaina. Pero para mi cerebro, la palabra dieta era sinónimo de restricción. Y como buena mal-llevada, cada vez que veía algo que “no podía comer”, me daban más ganas de comérmelo. Pero cuando comencé a “comer sano”, lo que antes era una restricción, ahora era una elección. Yo podía comerme la torta mojada de chocolate, pero elegía no hacerlo, no porque estaba a dieta, sino porque quería llevar un estilo de vida más sano. Ese sentimiento de libertad, de quitarme la presión de cuánto y qué podía comer cambió mi forma de ver la comida. Y eso sólo cambiando una palabra.

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Muchas veces utilizamos frases como “siempre me olvido de mis llaves” o “nunca voy a ser buena en los deportes” Estas palabras son absolutos, que dan por sentado que esta situación no se puede cambiar. Son palabras que no te dan cabida a mejorar, a cambiar.

Frases como “no puedo”, “soy bruta” o “soy torpe” son también declaraciones. A veces dices estas frases sólo por decirlas, sin una intención real detrás. Tal vez es por costumbre, o porque la gente a tu alrededor también lo hace. Pero si repites algo muchas veces, te lo terminas creyendo. Y las terminas utilizando como excusas de por qué no logras lo que quieres.

¿Alguna vez te ha pasado que tienes un problema sin resolver, una idea que desarrollar, y, de la nada, te viene la solución mágica mientras te estás bañando o cuando estás a punto de dormir? Eso es tu cerebro trabajando día y noche para traerte esa solución que le pediste.

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Si dices que no puedes, tu cerebro se queda cruzado de brazos. Pero si le dices que sí puedes, incluso si en ese momento no tienes la más mínima idea de cómo lo vas a hacer, ya le has asignado la tarea de buscarte una solución.

“Creer es poder”. Esta frase, por más trillada e idealista que parezca, es cierta. No porque crees y mágicamente tu problema se resuelve. Así no funciona. Es el hecho de que creer que puedes hacer algo te lleva a tratar de lograrlo. Te lleva a arriesgarte, lleva a tu cerebro a buscar, a veces de forma inconsciente, un camino.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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