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Nos enfocamos en el papel que mostramos en redes y olvidamos que somos humanos.

Quiero aclararles algo de suma importancia: a mí también me salen granos. Así es, y también sufro de ojeras, mi pelo tiene vida propia y soy muy ansiosa. Me gustan los abrazos prolongados, saludar a un extraño y detesto el tráfico. Lloro por las injusticias, me afecta el mal tono, y muchas veces me siento incapaz. Tengo miedo al fracaso, al compromiso y a la oscuridad. Amo la soledad, el café y he sentido celos. He insultado al auto del frente, he comido por gula y he amado intensamente.

¿Por qué ya nadie expone su vulnerabilidad o habla de sus miedos? ¿Por qué existe esta constante presión de vernos bellos y exitosos? ¿Saben por qué? Porque se ha puesto de moda maquillar las inseguridades con filtros y reemplazar los fracasos con captions inspiradores. Las redes sociales han creado una matrix inexistente de un mundo ideal donde todo lo que vemos son personas con pieles y cuerpos perfecto, sus viajes por el mundo y sus éxitos, pero nunca contamos la mierda por la que muchas veces pasamos. Ojo, no digo que ese estilo de vida sea irreal o que compartir una vida plena sea algo malo. ¡En lo absoluto! Mi punto es que sólo se está contando un lado de la historia y se esta obviando el otro polo. No hay Ying y Yang, sólo hay Ying. Nos hemos convertido en lectores de narrativas parcializadas y nuestros movimientos sigilosos están fríamente calculados para satisfacer a un público expectante. Un público que idealiza al otro: ¡Su cara es perfecta!, ¡Qué bien le va!, ¡Se viste increíble!, ¡Ella siempre está feliz! Pero también sabemos que ellos lloran, ríen, detestan, aman, luchan y se equivocan. Sin embargo, preferimos vendernos como productos todopoderosos, indestructibles e invulnerables.

Yo he pecado de eso, comparto fotos donde salgo producida, maquillada y en mis “buenos” días. Nunca comparto lo malo que me sucede, porque conscientemente busco inspirar cosas “positivas”. ¿Pero acaso tener malos días, sentir desamor, frustración, miedo, y ansiedad está mal? ¡No! Al contrario, es maravilloso poder sentir todo eso. En realidad, la imperfección es nuestra condición más auténtica y sincera. La vulnerabilidad es lo que realmente nos une a todos como humanos y deberíamos celebrar nuestras vulnerabilidades.

El problema radica en que creemos que si no llegamos a cumplir con los parámetros de “vida ideal” que exponen las redes, significa que hemos fracasado. Pero, ¿Qué es fracasar? ¿Acaso es no tener el cuerpo, cara, viajes, fotos, ropa, vida perfecta que publican a diario? Si esa es la definición actual del fracaso, entonces soy orgullosamente una fracasada. Me niego a vivir en un mundo donde la debilidad sea innombrable, la fragilidad un tabú y la fealdad inaceptable. Es por esto que en este espacio quiero darme permiso para contar el otro lado de la historia.

Celebrar el desamor, las ilusiones rotas, la angustia y los sentimientos contrariados. Desnudar la  vulnerabilidad.

Elegir ser mortal.

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Shany Nadan

Actriz y bloguera ecuatoriana, con mas de siete años de experiencia. Actualmente radicada en Bogotá, ha trabajado en producciones importantes de teatro, cine, televisión y radio a nivel nacional e internacional.  También escribe en su blog “La Dama Bohemia”

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