si-no-me-afecta-no-me-importa
¿Somos cómplices de algo por no hacer nada al respecto? Reflexionamos sobre nuestro rol como individuos con este texto de Amanda Hidalgo.

Vivir en comunidad es una costumbre que ha cambiado con el tiempo. Como consecuencia positiva, nuestra era caracterizada por el boom del emprendimiento desenvuelve y potencia las habilidades de los individuos para sobrellevar adversidades laborales por su propia cuenta, pero por otro lado, cada día nos desprendemos más del sentido de comunidad.

No quiero que se me confunda, no hablo del bien común, ni de ninguna forma de vida parecida al comunismo, sino de algo que bien podría llamarse la era del “Si no me afecta, no me importa”.

¿Por qué nadie hace nada para cambiar las cosas?, la libertad nunca se pierde de golpe sino progresivamente, y vivir con los ojos cerrados a los problemas que no nos afectan, hace que colaboremos en la creación de un status quo en el que cada sector defiende solo sus intereses y permite que fuerzas mayores absorban pequeñas libertades que le afectan a otros.

No podemos permitir que cualquier forma de libertad en nuestra sociedad sea vulnerada, sería abrir la puerta para que en un futuro no muy lejano, la nuestra también lo sea. Activismo no es solo amarrarse a un árbol, organizar plantones o pintarnos la cara como Rambo. Vivir en comunidad significa comprender a las personas con quienes convivimos, el solo hecho de comunicarnos con los sectores afectados nos permite conocer realidades que por error a veces damos por sentado.

Existen formas más intensas de participación ciudadana, los movimientos sociales, las causas políticas, todas las voces componen la verdadera democracia que buscamos, y todas merecen el mismo respeto que nuestra propia voz. Tiene sus peligros: amenazas por defender a terceros. Esto es algo que siempre pasará y de lo que debemos estar conscientes al momento de decidir ser lo suficientemente valientes como para salir de nuestra zona de confort.

Informarnos es un síntoma de que hemos empezado a quitarnos la indiferencia de los hombros y el primer paso que debemos dar, es comprender que el atropello hacia las libertades de todos los sectores sociales, es igual o aún más grave que el atropello hacia nuestra propia libertad.

Escrito por: Amanda Hidalgo Astudillo.
Economista. Activista por los derechos humanos. Promotora de iniciativas de liderazgo juvenil. “La educación y la libertad son el camino. ¨
 amandahidalgoa    @amandahidalgoa

Dejar un comentario