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Celebremos nuestros contrastes.

Somos seres cambiantes aunque a veces lo olvidamos. Te invitamos a tenerlo presente en este ensayo:

 

Entre dos extremos siempre hay un punto intermedio, que representa el balance, la perfección. Y, como seres humanos, vivimos obsesionados con la perfección. El outfit perfecto, el trabajo perfecto, la pareja perfecta. La versión perfecta de nosotros mismos. Esa persona que es bondadosa, pero no blanda. Sencilla, pero no descuidada. Divertida, pero seria.

 

Pasamos tanto tiempo tratando de buscar el calibre perfecto de nuestra personalidad, que reprimimos partes de nosotros que se alejan del punto de equilibrio. Pero no siempre las  controlamos, porque los seres humanos somos una colección de pensamientos y emociones en constante cambio. No somos estáticos. No somos balanceados. Tenemos polos contradictorios dentro de nuestro ser, y parte de aceptarnos como somos es también aceptar, no, celebrar nuestros extremos.

 

Podemos estar alegres en un momento, y tristes en otro. Podemos pasar de ruidosos a callados, de estructurados a espontáneos—todo en un solo día. No busquemos la tibieza cuando la realidad nos ofrece tantos contrastes. Encontremos la alegría de vivir en nuestros extremos y en los de los demás. El punto intermedio es una utopía, y las utopías, como los finales felices en las películas, solo son divertidas mientras sean inalcanzables.

Escrito por:

Claudia Sensi Contugi.

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