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En nuestro día a día usualmente aparecen comentarios satíricos respecto a las relaciones tóxicas.

En nuestro día a día usualmente aparecen comentarios satíricos respecto a las relaciones tóxicas. Esta negatividad ha evolucionado y en la actualidad puede aplicar en otros ámbitos. Cuando las cosas no van bien, cuando sientes que estás en piloto automático o cuando te ves más alejado de tus metas es cuando te das cuenta de que hay toxicidad en tu vida. Puedes estar inmerso en una relación tóxica, en un trabajo tóxico o en un momento tóxico de tu camino. Sin embargo, ¿qué pasa cuando realmente la relación tóxica eres tú? Es decir, la toxicidad está naciendo de ti.

Sí, aunque suene crudo y poco inspirador, a veces somos los culpables de esa fuente de pesimismo que trae consigo una serie de eventos poco favorecedores. Hagámonos un favor a nosotros –y a todos aquellos que nos quieren– y aceptemos que a veces la única piedra en el zapato somos nosotros mismos. ¿Cómo nos damos cuenta?

Si escogemos siempre el mismo camino, llegaremos al mismo destino. Si repetimos las mismas rutinas, obtendremos los mismos resultados. Si no resolvemos los conflictos desde sus raíces, las raíces obviamente darán sus frutos. En el fondo, somos lo suficientemente inteligentes para saber hasta dónde llegan las consecuencias de nuestros actos.

Quiérete, no mereces menos amor del que das.
Créete, que puedes estar en un mejor lugar del que estás.
Esfuérzate, y trabaja por aquello que anhelas.
Perdónate, y enfócate en lo que estás a tiempo de mejorar.
Acepta, que fuiste tú la tóxica y es momento de sanar.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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