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Somos guapas siempre, todos los días, a cada momento si así realmente lo sentimos.

Desde siempre nos inculcaron que para ser bellas había que sufrir, caso contrario la fealdad se apoderaba automáticamente de nosotras. Para ejemplo estaban los baños de fijador que nos daban antes de una presentación de danza. Sin embargo, resulta que hay una belleza que duele muchísimo menos. Una belleza que incluso podría considerarse buen negocio; lejos del infierno en la tierra que pueden representar a veces las peluquerías y más lejos todavía de las sesiones dolorosas con algún fin de borrar imperfecciones.

Hay una belleza que no se compra, que no se sufre, que no nos resta tiempo útil y tampoco licúa nuestros bolsillos. La belleza interior no debería entenderse como un consuelo de ‘feas’. Al contrario, todas la necesitamos y tenemos el reto de trabajar también en ella. Es un tipo de belleza que nos permite brillar todavía más en otros aspectos, pero sobre todo nos deja ser más reales, más auténticas y más felices con nosotras mismas. Aceptémonos porque no podemos ser una foto caminante de Instagram con 500 filtros.

Olvidémonos de tener la osadía de levantarnos y decir que no estamos lindas pese a cumplir con los múltiples cánones de belleza establecidos. Basta de vernos al espejo y decir ‘hoy no es mi día’. La belleza interior es un buen negocio y se ve reflejada a través de una mujer feliz, empoderada y realizada. Somos guapas siempre, todos los días, a cada momento si así realmente lo sentimos.

Escrito por: Redacción Awake

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