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Te invitamos a cuestionar los roles tradicionales en el hogar

En un episodio de Black-ish, el protagonista, Andre, decide cambiar de roles con su esposa por una semana. Es una situación típica en las comedias, donde el padre termina aprendiendo lo difícil que es encargarse de la casa. Pero aquí, se enfocan en algo más que eso.

Andre comienza llevando a sus hijos al colegio, llevando “cupcakes que compró en una licorería”. Los niños lo aplauden y las madres prácticamente lo postulan para padre del año, porque “los papás nunca traen cupcakes”.

Incluso en el trabajo, cuando Andre llega tarde por dejar a sus hijos en el colegio, su jefe lo felicita, recalcando que “la familia es lo primero” en la compañía. Acto seguido, una empleada llega unos segundos después, disculpándose, porque su hijo estaba enfermo y no pudo salir de la casa antes. A esto, le responden que no hay problema, pero que “la próxima vez sería bueno que avise con anticipación”.

El segundo día, Andre va a entregar unos formularios al colegio. La profesora los recibe, y él espera que lo feliciten de nuevo, pero no sucede. Cuando le recalca que se ha esforzado extra, en un intento de que lo elogie otra vez, ella le contesta: “¿Haciendo lo que es obligatorio?”

La esencia de este episodio se puede resumir en una frase de Rainbow, la esposa: “Las mamás hacen todo y nadie se da cuenta, y cuando los papás hacen una cosita la gente se vuelve loca”. Para las madres no hay gracias ni palmadas en la espalda, porque se da por sentado que eso es lo que tienen que hacer.

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Sin embargo, cuando una mujer se sale de su rol de madre para ir a trabajar, las exigencias son más fuertes en ambos frentes.

A los padres no se les debería aplaudir por llevar a sus hijos al colegio.No se los debería felicitar por hacer las compras, o por ayudar a hacer la cena. Porque estas son responsabilidades que deberían ser compartidas.

Las mujeres hemos ido adoptado roles que antes eran solo de los hombres. Esto ha causado que los hombres también cuestionen sus roles tradicionales, y a expandir la definición de su masculinidad para integrar valores que antes eran exclusivamente femeninos. Estos cambios sociales nos llevan a que las tareas de aportación y crianza ya no deben estar divididas, sino compartidas.

La mujer moderna valora el nuevo modelo masculino, donde el padre es más partícipe de la crianza de los hijos y los quehaceres del hogar sin sentir que pierde su masculinidad. A los hombres que comprenden que ser padres es un trabajo en equipo, que entienden que debe existir una igualdad en responsabilidades.

Porque los roles del hogar los establece la pareja, no la sociedad.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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