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Arreglar con dos semanas de anticipación la próxima cerveza que tomaremos con amigos, la comidita, el happy hour, el cafecito, la salida de compras.

Planear. Arreglar con dos semanas de anticipación la próxima cerveza que tomaremos con amigos, la comidita, el happy hour, el cafecito, la salida de compras. Visualizarnos en una actividad bastante tiempo antes y creernos que así será, tal cual el momento en que lo pensamos. Pero, ¿qué ocurre cuando llega el día real? Muchas veces hemos cambiado de idea, nos sentimos cansados, cansadas, o simplemente nos encontramos atendiendo alguna cuestión que en ese momento es más importante. Sin embargo, nos cuesta mucho decir la verdad.

No es noticia que ser completamente responsables de nuestros sentimientos y pensamientos es una tarea extremadamente compleja y muy poco llevada a cabo. 

Analicemos lo siguiente: Cuando una persona le dice a otra: “No tengo tiempo para que nos veamos”; ¿No sería tanto más sincero que en su lugar dijera: Hago otra cosa en ese tiempo? Porque tiempo tenemos todos; sin embargo, somos los encargados –aparentemente- de elegir a qué o a quién destinarlo.

Ahora bien, si la actitud usual cuando hay un cambio en un plan acordado o cuando directamente –por el motivo que sea- no se quiere ver a alguien es inventar una excusa que suene lo suficientemente contundente para ser creíbles, estamos en serios problemas. Especialmente, porque esta última es solo creada para aplacar el ego del destinatario o destinataria, quien muy probablemente resultará ofendido/a si se le dice la verdad; como por ejemplo: -Finalmente no iré a verte hoy porque me muero de sueño-. 

Querer cancelar un encuentro y pensar: “¿Y ahora qué me invento?” es agotador para nuestra mente; y finalmente, deshonesto para quien recibe nuestra excusa.

Reflexionemos, ¿Cuándo nos hicimos tan sensibles? Esta es una invitación a entender, entonces, que nos guste o no siempre es lo que es. Es decir, que las circunstancias pueden cambiar –han de cambiar-,  y lo que debemos hacer es aprender a calmar nuestro ego y entender que si alguien nos cancela una cita y nos explica la verdad no significa que ha dejado de querernos, sino por el contrario, que hay una decisión de honestidad por encima de la mentira piadosa que tranquilamente se podría inventar. ¿No les parece este un gran acto de amor? Para pensarlo.

florencia-lauga

Escrito por:
Florencia Lauga
Argentina. Actriz, locutora y licenciada en ciencias de la comunicación.
Considera que salir del país de origen es uno de los mayores crecimientos posibles.

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Escrito por:
Florencia Lauga
Argentina. Actriz, locutora y licenciada en ciencias de la comunicación.
Considera que salir del país de origen es uno de los mayores crecimientos posibles.

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