Talento silencioso
¿Qué es más importante, el talento o la habilidad de venderlo?

Hace dos años, vi una película de Tim Burton llamada ‘Big Eyes’. Se trataba sobre Margaret Keane, una artista con un gran talento, que se hizo famosa pintando personajes con ojos enormes y melancólicos.

Margaret era una persona retraída y tímida, así que su marido, un hombre con la habilidad de venderle un crucifijo a un judío, se hace pasar por el autor de las pinturas para que ‘sea más fácil venderlas’.

Los personajes de sus cuadros se hacen famosos y pasan a la producción masiva en forma de mochilas, libretas, accesorios—el Britto de los años 60. Los Keane se vuelven millonarios, pero el reconocimiento sigue yendo a su esposo, no a Margaret. Con el paso de los años, ella se siente más y más desolada, hasta que decide declarar públicamente que es la verdadera artista.

Al final de la película, ella consigue ganar la batalla legal por la autoría de los cuadros. Y aunque terminamos felices por su victoria, nos queda la duda: si ella hubiera representado sus pinturas desde el principio, ¿hubieran llegado a ser tan famosas?

quote1compu
Quotemovil1

Vemos este fenómeno no sólo en artistas, sino también en universidades y en el mundo laboral. Siempre existe una persona que tiene una gran idea, pero pasa desapercibida, mientras que otros, a veces menos talentosos que ellos, son los que ganan reconocimiento. Muchos dicen que es porque el mundo es injusto. Y es verdad. Pero la razón detrás de esto es la habilidad que tienen estas personas “venderse”, ya sea su personalidad, conocimiento o talento.

Esta habilidad está ligada a la extroversión. Si te das cuenta, los extrovertidos no sólo se ‘venden’ a sí mismos en su trabajo, sino que esto se extiende a todos los aspectos de sus vidas: en sus amistades, relaciones de pareja, hobbies. La gente en general prefiere hacer amigos extrovertidos y admira más a este tipo de personas. Otro de los efectos secundarios es que al estar constantemente vendiendo sus ideas, son percibidos como más inteligentes.

Como regla general, los buenos oradores son más escuchados, no porque tengan mejores ideas, sino por su habilidad para cautivar a una audiencia. Tal vez te ha sucedido que estás en un grupo y tienes una buena idea que es ignorada porque fue ahogada por voces más fuertes y certeras.

quote2compu
Quotemovil2

Vivimos en un mundo que se preocupa demasiado por las apariencias. Nadie puede ‘ver’ que eres inteligente o si tienes talento a simple vista, entonces si no lo demuestras, terminas siendo ignorado.

Las redes sociales se tratan de eso: de demostrar esas cualidades, de traerlas a la luz. Por eso inviertes minutos de tu vida en encontrar la profile perfecta, utilizas todos los filtros que te proporciona Instagram, y te encargas de snapchatear cada fiesta, para que todo el mundo vea lo bien que pasas. (Lo sé porque yo he hecho exactamente lo mismo.)

Y aquí es donde entramos nosotros. Como futuros padres, CEOs, profesores, líderes–recae en nosotros la responsabilidad de cambiar este ambiente. No nos dejemos deslumbrar por el que habla más alto o el que tiene más confianza.

La habilidad de vender tus ideas es importante, pero, la habilidad de escuchar también es valiosa. Son dos cualidades que se complementan, pero casi siempre dejamos que la primera domine. Cuando escuchas, tienes acceso a más ideas. Te expones a puntos de vista diferentes al tuyo, y puedes compararlos para encontrar la mejor solución.

Escuchar es un mejor negocio que hablar.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi

Dejar un comentario