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Shany Nadan nos comenta cómo la abundancia de información puede limitar nuestras experiencias.

Nos desencantamos del amor, de la política, del restaurante que tanto nos recomendaron, de un buen amante, de un libro o de un lunes.  El desencanto nos persigue, o quizás somos nosotros los masoquistas, al someternos a múltiples sobredosis de ilusión y olvidamos que su efecto secundario es el desencanto.

El  tan descarado busca sus víctimas, y hace poco tocó mi puerta. Lo dejé pasar, le reclamé, me reclamó, hicimos las paces y se despidió con un “nos veremos pronto.” ¡Qué atrevido! ¿Saben? El desencanto es como un ex novi@ que cuando toma sus tequilas te escribe a preguntar “¿Oye y cómo está tu perro?” “¿…Es en serio? Mi perro está bien, gracias, chao.” El tan caprichoso aparece cuando menos lo esperas y de la manera más absurda.

¿Y saben por qué es tan fácil desencantarse hoy en día? Porque las ilusiones son más accesibles y hasta vienen con 50% de descuento. Por ejemplo, stalkeas el Instagram del chico que te gusta y ves que hace yoga, ayuda al medio ambiente, es emprendedor, tiene foto con su perrito, y piensas: ¡Éste es! Cuando sales con él,  inconscientemente tienes una concepción predeterminada del sujeto en cuestión. ¡Ya estás enamorada de una ilusión! Y cuando resulta que no era lo que pensabas, ahí viene el desencanto.

Si este es tu caso, realízate un tatuaje mental de la frase de Dr. House “Las mujeres se enamoran de lo que escuchan, y los hombres de lo que ven. Por eso las mujeres se maquillan y los hombres mienten.” Entonces, ¿Debería elegir el escepticismo crónico como método de protección? ¿O debería acostumbrar mi hígado a shots de desencanto?

Ojo, el desencanto no es un efecto secundario exclusivo del desamor, pues creamos expectativas de situaciones, lugares, personas, e incluso sabores. Cuando reservamos un viaje, enseguida nos metemos en TripAdvisor. Nos recomiendan un restaurante, googleamos reseñas. Nos van a presentar a alguien, los stalkeamos en Facebook. ¿Dónde quedó el factor sorpresa? ¿La adrenalina de lo desconocido? Huimos de la incertidumbre y nos anticipamos al presente. La magia del “aquí” y el “ahora” se ve boicoteada por la cantidad de información accesible.

Hoy asumo la inmortalidad del desencanto, trago amargo pero necesario. Como sé que no voy a poder liberarme de él, hoy decido unirme al enemigo. Querido desencanto, te tomaré de golpe y sin pensarlo. ¡Salud!

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Shany Nadan

Actriz y bloguera ecuatoriana, con mas de siete años de experiencia. Actualmente radicada en Bogotá, ha trabajado en producciones importantes de teatro, cine, televisión y radio a nivel nacional e internacional.  También escribe en su blog “La Dama Bohemia”

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