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Abracemos los días grises, porque cuando se vayan, solo seremos un poco más fuertes.

Por cuestiones de horario, cuando abro por primera vez en el día Instagram, mis influencers españolas favoritas ya van por el almuerzo. Mónica siempre aparece en mi timeline con sus vacaciones fascinantes, sus flores de colores vibrantes, sus cafés a temperatura ideal, sus fotos casi profesionales, en fin. El perfil de una vida donde aparentemente todo marcha bien.

Sin embargo, un día me encontré con una publicación muy distinta. Una publicación donde, sin enojos ni sobresaltos, respondía a uno de sus seguidores. La pregunta de aquel desconocido y la respuesta de Mónica en su foto, iban más o menos así, escritas en el texto que acompañaba la imagen.

– ¿Acaso eres feliz todo el tiempo? ¿Acaso todo lo que publicas en tu cuenta es así de perfecto? ¿Es tu vida así de perfecta?

– Mi vida de perfecta no tiene mucho. Tengo días grises, como todos. Pero Instagram es como una galería y por eso busco mostrar lo mejor.

Existe una necesidad de publicar todo lo que hacemos en redes sociales. Y este “todo” debe cumplir con las condiciones básicas de generar likes y reacción en el que está a través de la pantalla. Porque el objetivo de publicar una foto puede (debe) ser traducido en lograr que el otro, quiera estar en tu lugar y sueñe con ello. O al menos, lo anhele.

Y como nos vemos inmersos en fotos de acorde al día y hora. Si es de mañana, desayunos que parecen sacados de recetarios. Si es sábado por la noche, una foto que demuestre lo bien que la estás pasando. Y así sea un simple brunch con tus amigas, hay que tomarle foto. A veces me pregunto si pasan más tiempo editando la foto o hablando con la persona que tienen en frente.

Bienvenidos los días grises, que nos tocan a todos y nos vuelven más humanos. Que nos bajan la velocidad y nos dejan pensar en silencio.  Que nos hacen valorar más, a aquellos que secan lágrimas desinteresadamente. Que nos vuelven más vulnerables y sensibles frente al mundo. Que nos hacen revolver bártulos mentales en busca de nuevas soluciones. Que nos hacen más fuertes y al final de la tormenta, nos recargan de energía.

Deshagámonos de aquella falsa perfección en redes sociales. Aceptemos aquellos días grises con altura, porque todos los tenemos y es una locura seguir omitiéndolos. Abracémoslos, porque cuando se vayan solo seremos un poco más fuertes.

Escrito por: Paula Lanata

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