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Conoce este testimonio de ayuda que continúa seis meses después.

En los sectores más desarrollados se ha reactivado la economía, se han levantado viviendas, y sus habitantes han ido retomando sus vidas poco a poco. Tal vez es por eso que ahora, 6 meses después, hay gente que me pregunta extrañada: ¿Aún siguen yendo a ayudar?

Ya no vemos en la televisión o redes sociales imágenes de edificios colapsados ni de familias sufriendo, pero el que los problemas no estén en vitrina no significa que todo esté solucionado. En sectores como Chamanga o Coaque, familias de más de 6 integrantes siguen viviendo en la calle o en carpas improvisadas. En comunidades como La Cabuya, Camarón de Abajo y El Resbalón, el escaso acceso a servicios básicos y pocas oportunidades de generar ingresos  atormentan a sus habitantes hasta hoy.

Cada vez son menos, pero aún existen personas y organizaciones comprometidas con la causa. Voluntarios que no se permiten olvidar a las familias que cada semana tocan sus corazones. Viajamos para brindar nuestras manos y tiempo, regresamos cansados, lo entregamos todo, pero volvemos con más de lo que nos llevamos.

Nadie nos quitará el sentimiento de orgullo de los primeros días al ver al país uniéndose para ayudar.

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Sí. La respuesta es sí, seguimos ayudando. Y seguirá siendo así mientras existan personas que necesiten nuestras manos, tiempo y corazón. Aún hay mucho por hacer, lo importante es continuar.

Si quieres ofrecerte como voluntario y ser parte de las brigadas de construcción de casas, puedes contactarte con la fundación Hogar de Cristo a contacto@hogardecristo.org.ec y voluntariosHC@outlook.com. Hay salidas todos los fines de semana a diferentes lugares de Manabí y Esmeraldas.

Escrito por: Andrés Rumbea

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