PORTADA OP2
Qué difícil es aceptar que nos estamos equivocando. Creo que a todos nos ha pasado, aunque lo ignoremos.

Qué difícil es aceptar que nos estamos equivocando. Creo que a todos nos ha pasado, aunque lo ignoremos. Al menos lo más recóndito de nuestra conciencia lo sabe. Las mil y un señales de claridad que pedimos al universo son solo una prueba más de ello. A veces, fingir una sonrisa tras un comentario hiriente, malgastar ocho horas en un trabajo denigrante, o soportar la compañía de alguien con quien ya no conectamos, es menos incómodo que hacer introspección y tomar la decisión de cortar la toxicidad. ¿Qué nos mueve a atarnos a las falsas expectativas? Este es un mensaje para todos quienes, tras los estragos de diversas noches de insomnio, aprendimos a soltar. Y para los que aún no pueden hacerlo. 

Es una lástima que sólo las experiencias turbulentas nos enseñen a valorar nuestro tiempo. Generalmente pensamos que nada pasa si esperamos un poco más, si aguantamos un poco más, si cedemos un poco más. Nos aterra saber que nuestra realidad va a cambiar, y la zona de confort se vuelve el bien más preciado. Cuando somos jóvenes, en repetidas ocasiones nos mentimos pensando que nuestra atadura algún día terminará. Por eso esperamos deseosos que alguna eventualidad rompa la cadena. Y a veces ese momento nunca llega. No al menos que demos ese primer paso, el más complicado.

Desprenderse de lo tóxico requiere de un fuerte valor poco encontrado: la aceptación. Aceptemos que no somos tan poderosos. Que no podemos controlarlo todo. Que hay situaciones que se nos escapan de las manos; permitámonos ser frágiles y aceptemos que necesitamos ayuda. Encuentren esa ayuda que les permita ser, quebrarse, dudar, cuestionarse y, finalmente, levantarse. Esa ayuda no siempre viene personificada, si eso creían. Aprender a soltar requiere de un coraje que asimilamos cuando voluntariamente nos levantamos de nuestra cama a diario. 

Lo irónico de aprender a soltar, es que esto no se trata de un aprendizaje en lo absoluto. No hay un manual que nos explique cómo debemos hacerlo. Y si lo hay, salgan corriendo. Soltar es una decisión. Una decisión que abarca incertidumbre, dolor y coraje.  Cuando decides soltar, ya no hay marcha atrás. Ya no habrá por qué pedirle señales al universo. ¡Soltemos!

Denisse-Salazar

Escrito por:
Denisse Salazar.
Politóloga en construcción. Amante del pensamiento crítico y las buenas historias.

Denisse-Salazar

Escrito por:
Denisse Salazar.
Politóloga en construcción. Amante del pensamiento crítico y las buenas historias.

1 Comentario

  1. Felicitaciones mija Dios te siga bendiciendo para que sigas escribiendo hermosos pensamientos que te ayudan a reflexionar

Dejar un comentario

popup-frase
* Campos requeridos