Vístete como mujer
La discriminación existe hasta en los dress codes.

La semana pasada, un reporte de la administración de Donald Trump usó una frase que a muchas mujeres les sonará familiar. Decía que el presidente prefería que las mujeres que trabajan en la Casa Blanca, se “vistan como mujeres”.

En respuesta, miles de mujeres twittearon fotos vestidas para sus diferentes trabajos, como policías, militares, y astronautas. También circularon fotos de diversas figuras femeninas, desde Malala hasta Hilary Clinton.

Esto escandaliza, pero no sorprende. La frase “vestirse como mujer” reduce el concepto de ser mujer a lo que ella se pone. Implica que si no te vistes de una forma que vaya con el estereotipo de “ser femenina”, eres menos mujer. Es un concepto que nos ha seguido por siglos.

Recuerdo cuando una amiga que estudiaba leyes me contó cómo en la universidad, un profesor impuso un código de vestimenta. Exigía que los hombres vayan con saco, y las mujeres, en falda. Si ibas en pantalón, no te dejaban entrar a la clase por “mal vestida”.

¿Desde cuándo tu vestimenta tiene que ser un obstáculo para tu educación? Probablemente estaba tratando de dar a sus alumnos una lección de “cómo es el mundo real”, de simular lo que sería un ambiente de oficina, pero, ¿qué estamos tratando de enseñar con esto? ¿Que, así son las cosas y hay que aceptarlas?

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Parte del concepto de “vestirse como mujer” es usar tacos. A pesar de que el uso prolongado de los tacos puede ocasionar problemas de salud, como deformidades en los dedos de los pies, artrosis de las rodillas y problemas de espalda, muchos lugares de trabajo siguen imponiéndolos como uniforme. Esto incluye trabajos donde se requiere estar de pie la mayor parte del tiempo.

Cuando una mujer pelea, puede ganar

En el 2016 se reportaron dos casos famosos de trabajadoras denunciando esta situación. Uno de estos fue en Canadá, donde una mesera que publicó una foto de sus pies ensangrentados, luego de un turno de 8 horas utilizando tacones. En el post, contaba que la política de la compañía era que todas las mujeres debían utilizar tacos entre 3 y 7 cm, a menos que tengan una restricción médica.

El otro caso fue el de Nicola Thorp, una recepcionista inglesa que fue enviada a casa, sin paga, cuando se rehusó a usar tacos en su trabajo. Luego del incidente, Nicola abrió una petición para que sea ilegal para las compañías obligar a que sus empleadas utilicen zapatos de tacos. La petición recibió 152,000 firmas, un 50% más de lo que necesitaba para ser discutida en el congreso.

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Ahora, en el 2017, la petición ha sido escuchada por el Parlamento inglés. Sus miembros determinaron que este caso es evidencia que las leyes existentes no son del todo efectivas para evitar este tipo de discriminaciones en el ambiente laboral, y que es necesario hacer reformas para que esto no vuelva a suceder.

Nicola vio algo que para todo el mundo era “normal”, como una injusticia, como algo que no debería ser aceptado. Algo que para otros era algo sin importancia, o algo que es “parte de la vida”. Todos los movimientos sociales han comenzado porque alguien cuestionó el comportamiento social. Que vio más allá de la normalización y el tradicionalismo, y vio la posibilidad de un futuro mejor.

Nosotros podemos ser esa persona.

Tal vez no seamos el siguiente Martin Luther King, pero podemos aspirar a ser la siguiente Nicola.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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