portada
¿Cómo es realmente convivir con big boobs? Tal vez no es tan increíble como parece.

Esto será como una terapia. No porque lo que voy a confesar sea un vicio, sino porque a veces es medio complicado decirle al mundo eso tan evidente que una misma evade. Pero no puedo seguir dándole largas: soy Amelia, tengo 26 años y soy tetona.

Sí, la palabra existe en el diccionario de la Real Academia de la Lengua y hay que usarla, aceptarla. Tetona: “que tiene las tetas grandes” —dice el diccionario— y añade que se usa en mujeres.

Yo soy tetona nivel: mido 1,50 metros y uso sostén talla 34D y a veces 36C. Tetona nivel: no me cabe una teta en la palma de la mano. Tetona nivel: no me puedo ver el ombligo cuando bajo la mirada.

A los 14 años ya era tetona y la gente me creía mayor. A los 15, le dije a un tipo que tenía 20 años y me creyó. A los 16, ya tenía más tetas que mi hermana mayor.

Un día, a los 17, una amiga me vio en traje de baño y me dijo: “Listo, hay que llevar a Amelia a todas partes para conseguir cosas gratis”.

quote1compu
quotemovil1

Yo no sé lo que es dormir boca abajo desde que me llegó a pubertad. ¿Saben cuánto cuesta encontrar un sostén con varillas que no intenten asesinarte por los costados? Mucho. ¿Empanadas? Dos por favor. ¿Está cabreada? Efectivamente.

Las niñas que se operan deben pensar que ser tetona solo es tener un adorno bonito pegado en el pecho y no más. Pero un gran poder implica una gran responsabilidad. ¿Acaso no vieron Spiderman?

A mí me ofende ver sostenes 34C con almohadillas o push up. Si una usa copa 34C no necesita algo que las levante y agrande (más). Como si además de no verse el ombligo, una tampoco quisiera verse las puntas de los pies. Me ofende también que los sostenes más bonitos vengan en las tallas más chiquitas: complot de este mundo dominado por las flacas. ¡Ayúdanos, Ashley Graham!

En la universidad, tuve una profesora que no usó sostén durante dos semestres. Gran ahorro y enorme comodidad a la que yo solo accedo cuando duermo.

Algunos compañeros no lo habían notado hasta que nosotras, las chicas, lo mencionamos. Más allá de lo disgusting que —según dijeron— les resultaba ver el pecho libre de la profesora cincuentona con blusas medio traslúcidas, todos hacían énfasis en que no lo habían notado, porque sus pechos —cito a uno de ellos— “eran como huevos fritos”.

¡Hermoso! Debe ser hermoso eso, pensé. No me ha pasado, pero debe ser hermoso. A mí siempre me toca hacerme la loca cuando hablo por primera vez con algún hombre y me lanza su mirada a las lolas, las boobies, las chichis, las tetas. Me pasa a menudo, me ha pasado con jefes, compañeros de trabajo, profesores, vendedores, amigos, vaciles.

quote2compu
quotemovil2

Ser tetona es eso y no poder mostrarte sin sostén al mundo, al menos no en calles plagadas de morbosos como las de Guayaquil, por ejemplo. Eso y no poder correr con libertad y velocidad detrás del taxi o del bus que se nos va. Al menos, no sin perder la dignidad.

Ser tetona es no poder cruzar bien los brazos. Eso y tener que cuidar siempre que la blusa no se chorree en el escote, sobre todo cuando te toman una foto, porque sino terminas pareciendo la actriz porno del grupo.

Me da la impresión de que la mayoría de las niñas con tetas falsas las exhiben con exagerado esmero. Como si fueran trofeos, con sostenes push up que se las elevan hasta la quijada. No así las tetonas de nacimiento como yo.

Para mí, las tetas no son un adorno, un ticket de acceso a cosas gratis o un distractor de ojos masculinos. Las tetas para mí no son una cosa. Son lo que son: una parte del cuerpo, un cuerpo lindo que amamos, cuidamos y respetamos.

Cuando pienso en por qué se me había hecho tan difícil reconocer que soy tetona, pienso en que puede ser porque a una mujer con tetas grandes, en este mundo de implantes y siliconas, se le asigna una etiqueta de sex symbol o vedette. Y yo soy muchas cosas en la vida, menos eso.

Es que están tan sexualizadas un par de tetas, que a cierta gente de porras le molesta cuando una mamá amamanta, por ejemplo.

No pedí ser tetona, no soy culpable de las tergiversaciones en la concepción y conceptualización del busto femenino, so.. no deberían avergonzarme, ¿sí o qué?

Escrito por: Amelia la loca

1 Comentario

  1. Cierto es que ahora las mujeres ven a las tetas como un objeto, y muchas optan por las operaciones (muchas exageran y las muestran como un trofeo, mismas que no lo son. Otras solo lleno un espacio físico muy muy vacío, que en esos casos no lo veo mal). Como en todo, hay de todo, creo que todos los extremos demandan algo en cada uno, las que no tienen nada obvio se sienten raras tal cual como las que tienen mucho. Creo que si ambas quieren estar en un punto medio, es normal. Y bueno por último, debo aclarar que no solo debes ser talla 36 D para que ciertos hombres te morboseen, basta con un 34A para que algunos se sobrepasen más que con miradas.

Dejar un comentario