No-quiero-un-alumno-portada
(Aplica para hermanos menores, sobrinos, ahijados, etc.)

Existe una presión familiar horrorosa por ser buenos alumnos. Tener las mejores notas, ser el más destacado, alcanzar una bandera en secundaria, obtener el Premio Filantrópica, terminar el año con las manos llenas de diplomas. Nos han hecho creer, y nos seguimos creyendo la historia, que una niño así es sinónimo de inteligencia, seguridad y éxito. Error, error, error, el mínimo común entre todas esos niños puede reducirse a cierto grado de responsabilidad y aptitudes memorísticas. No hay que darle más vueltas.

Hagamos un ejercicio breve para descubrir por nosotros mismos lo que “aprendimos” en todos esos años tediosos de levantarse temprano. Si respondes a las siguientes preguntas, es sinónimo de que el sistema educativo funciona.

¿Qué es la célula? ¿Cuáles son sus partes?
¿Cuáles son los tipos de sustantivos?
¿Qué dice la primera Ley de Newton?
¿Cómo se resuelve el Teorema de Pitágoras?
¿Cómo vivía la civilización sumeria?
¡Felicitaciones! Tus respuestas confirman que para triunfar en la escuela o colegio solo se necesita un poco de responsabilidad y memoria.

Los niños no están aprendiendo a pensar y lo que es todavía peor, aprenden a no pensar. Según Melina Furman, investigadora en educación, el problema no son las preguntas cuyas respuestas son fechas, datos o copia textual del libro. No, porque claro que hay cosas que debes estudiarlas de memoria. No hay mucho que pensar o analizar respecto a la fecha en la que llegó Cristóbal Colón. Si te estás preguntando la fecha, es 1492. ¿También lo viste en Estudios Sociales, no?

El problema es que las únicas preguntas o la gran mayoría de ellas, pueden ser respondidas con conocimiento inerte, fáctico. Como resultado, los niños entienden el proceso de aprendizaje como un trabajo que hacen para alguien más y no para ellos mismos. Por muchas buenas intenciones que tengan los profesores hacia sus alumnos, al final del día terminan aniquilando el sentido crítico, la curiosidad y el gusto por aprender.

Hay que transformar las preguntas, esa es la propuesta. Transformar preguntas en casos, en desafíos, en problemas intrigantes que devuelvan las ganas de aprender. Nuestro sistema educativo y el de muchos otros países de la región enseñan a los niños a no pensar. Sin embargo, los cambios se pueden hacer con los maestros de hoy, con los alumnos de hoy, con las mallas curriculares de hoy, sí hoy, porque es urgente.

Me niego a seguir esa tradición/presión/idiosincrasia que los niños deben ser buenos alumnos en clase. Tomando en cuenta, que las más propensas a ser presionadas son las niñas; las estamos forzando a que sean las mejores memorizando, a que la respuesta siempre estará en un libro, a vivir pendientes del promedio de notas toda su vida. Es igual de absurdo que cuando obligaban a nuestras abuelas o bisabuelas a quedarse en casa para cuidar niños.

Que nuestros niños graben cortometrajes, escriban cuentos de terror, se ensucien la ropa por pintar, hagan experimentos, descubran lo que les apasiona. Ese es el objetivo.

Puedes encontrar aquí la charla completa de Melina Furman:

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Escrito por:
Paula Lanata.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

1 Comentario

  1. Cristina Raquel Llaguno Tovar

    Comparto la idea, soy maestra y me considero que soy unas de las pocas personas que intento de que el sistema no termine de destruir la creatividad de mis estudiantes. Hoy en día muchos docentes trabajan “por cumplir”, el problema está en que la pasión que algún rato los movió, se disipo porque no han encontrado su verdadera vocación y no siguen sus deseos, esto los convierte en docentes frustrados. Considero que los docentes tenemos las más valiosas de las virtudes, la paciencia es como siempre lo llamo NUESTRO SUPER PODER, quién aguantaría un salón con 30 estudiantes, todos hablándote al mismo tiempo, todos con necesidades e intereses diferentes, tantas almas buscando un propósito en esta vida. La educación tendrá más sentido en el momento en el que docente encuentre su porpio camino y aquello que lo mueva.

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