AWAKE-MASCULINIDAD-PORTADA
Si en sociedades por excelencia conservadoras la moral es un tema complejo, el asunto se exacerba todavía más si eres mujer.

Qué pena esa masculinidad que se quedó estancada en un discurso vacío y retrógrado. Ese discurso que repite de forma rimbombante que los hombres no lloran, que siempre son valientes y que no son vulnerables. Ese discurso que ha pasado de generación en generación y por supuesto, las mujeres deben hacer mea culpa por secundarlo. A fin de cuentas, ¿quiénes han sido por excelencia las encargadas de la educación? Porque la enseñanza compartida es algo relativamente reciente –otro tema preocupante–.

La masculinidad obsoleta dio como resultado una sociedad que indirectamente intenta normalizar
lo inaudito. Entre acciones y hechos nos encontramos con expresiones como ‘me la comí’, ‘le puse los cachos’ o ‘estaba borracha y pasó’. Al leer estas líneas probablemente sintamos repulsión pero
¿acaso no son cosas que hasta cierto modo ya pasan desapercibidas? Como si ser hombre radicara en ver a una mujer como no más que un objeto. Caso contrario, las dudas sobre su heterosexualidad estallarían. Absurdo. Estos patrones sociales imposibilitan una convivencia armónica y contribuyen a la desigualdad de género. Sí, todavía más.

Atrás deben quedar esas masculinidades basadas en la vulgaridad, la obscenidad y la cosificación de la mujer. Es momento de hablar de masculinidades más empáticas, más positivas y más sanas. Que las próximas generaciones de hombres no sientan la necesidad de aparentar o querer ser algo que realmente no son. Las tareas por hacer quedan sobre la mesa y el proceso de concientización debería recaer sobre todos.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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