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Este joven actor da vida a Kuki Entreríos, un personaje que rompe los moldes de género.

Para el registro civil, es Adrián Avilés, pero para muchos espectadores de teatro, su nombre es Kuki Entreríos, su alter ego de melena rubia y amante de los tacos altos.

foto0A través del transformismo, Kuki se ha convertido en el segundo rostro de Adrián: una cara que le ha permitido hablar en las tablas, y fuera de ellas, de ciertos temas a los que aún le teme nuestra sociedad. Kuki llegó al escenario teatral guayaquileño para poner sobre la mesa algunos temas de discusión, para incomodarnos, hacernos reír, cuestionarnos, pero sobre todo para hacernos abrir la mente en temas de género.

¿Qué es género para ti y cómo te defines dentro de ese mundo?

Género para mí es cómo uno se identifica: como tú quieres que el mundo te vea, que es distinto a tu designación biológica. El género transgrede todo lo que conlleva el sexo biológico, es cómo te sientes, cómo te ves y cómo te quieres proyectar al mundo. Yo siempre he dicho que soy sin etiquetas. Las etiquetas son para los productos del supermercado. Me identifico dentro del género queer o género fluido, algo más libre.

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¿Cómo se ha convertido tu propuesta escénica en más que eso: en un escenario para poner en discusión temas que normalmente (tal vez) no abordaríamos?

Ha ido sucediendo paulatinamente con la propuesta de Kuki. Al principio solo salía en la web, luego comenzó a expandirse en distintas plataformas: teatro, stand up, eventos sociales, donde pude ver las reacciones directas del público. Al convertirse en algo de muchas plataformas, se transformó en una especie de exposición para que la gente vea que las cosas que ven en videos, Facebook, YouTube, no están tan lejos, que están sucediendo aquí y ahora. Kuki hace que la gente se cuestione y se pregunte nuevas cosas. Siempre invito a la gente a cuestionarse. En el web show no suelo tratar los temas de género tan directo pero en conversaciones sí, porque para mí es muy necesario que la gente tenga claros ciertos conceptos, por ejemplo hay mucha gente que cree que soy trans, que es distinto a ser drag. Lo bueno siempre es recibir las preguntas de la gente con cariño, nunca a la defensiva, sino tratando de instruir para que lo puedan entender.

foto3Como Kuki Entreríos tienes audiencia no sólo en Ecuador, sino también en otros países de la región, ¿Cómo percibes la respuesta del público ante propuestas como la tuya, que rompen con ciertos paradigmas sociales?

Hemos tenido audiencia de distintos países, desde América Latina, hasta Norteamérica y Europa. A quienes nos ven, sean del país que sean, les llama la atención Kuki como un personaje que representa a una nueva generación que tiene un género más flexible. Kuki ha tenido una gran aceptación, sobre todo porque no es nada grotesco. Estamos acostumbrados a que el arte del transformismo o que transgrede el género, tiende a ser grotesco: maquillaje exagerado, pelo gigante. Esta propuesta es un poco o más consumible al ojo humano, lo que la vuelve mucho más aceptable.

¿Qué has aprendido/descubierto de ti gracias a este personaje?

Es un alter ego mío, es mi personalidad en hipérbole. Me ha ayudado a descubrir cómo poder generar inclusión con la gente y ayudarme a mí mismo mientras hago algo que me gusta. He aprendido que podemos ser felices siendo nosotros mismos, sin necesidad de ser definidos por nuestro pasado, sino por nuestro amor propio. Este amor se convierte en un escudo que nos permite salir al mundo y que nada nos hiera.

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Además, he aprendido a conectarme con las personas, crear un vínculo con quienes siguen al personaje. Kuki va más allá de ser bonita, implica una responsabilidad que va de la mano con el hecho de cargar la bandera de una comunidad. También comprendí que puedo hacer una especie de activismo con solo transformarme en este personaje y hablar con honestidad. ¡Además tengo un mejor sentido de la estética y el maquillaje!

¿Con qué prejuicios has tenido que luchar tanto social como laboralmente?

Constantemente me ha tocado luchar con los prejuicios de una sociedad un poco retrógrada que quiere vivir como hace una o dos décadas. Hay mucha resistencia a avanzar. Muchas veces las personas ven algo nuevo y lo contemplan, pero en el fondo lo están juzgando. En esa parte hay que ser fuerte. Ha habido muchas personas que han juzgado y señalado. Creo que mi misión es hacer ver a esas personas que no hay que pretender ser alguien más. Para las personas que no ven el transformismo o drag queen con respeto, les digo que esto es un arte y como cualquier otro tipo de arte debe ser respetado y consumido. Lo bueno de Kuki es que permite jugar con eso: luego de que consumes el producto te das cuenta de que no ataca sino que es personaje inclusivo, no representa ninguna amenaza a nadie. El drag no está diseñado para espantar a la gente, es una forma de entretenimiento que a la vez rompe el género y permite jugar con los diferentes lados que uno tiene: masculino, femenino…

Escrito por: Thalíe Ponce.

2 Comentarios

  1. Nuevos temas, por nuevos periodistas, para una nueva prensa
    ¡¡FELICITACIONES!!

  2. Muy bueno la entrevista de kuki me parece muy bueno
    Recién estoy leyendo y voy a seguir leyendo sus entrevistas

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