femineidad
Hagamos el siguiente ejercicio mental: cierren los ojos, visualicen y respondan sinceramente...

Hagamos el siguiente ejercicio mental: cierren los ojos, visualicen y respondan sinceramente ¿qué es lo primero que les viene a la mente cuando digo la palabra poder?

Probablemente la primera imagen en tu mente sea la de un hombre y no te culpo pues a través de la historia las cualidades de un buen líder, eran las de un gran orador, con tono grave, actitud fuerte, implacable, cualidades atribuidas casi siempre a un hombre.

Incluso las mujeres en cargos de poder sobretodo político deben tener esas cualidades: ser mujeres fuertes, con tono grave, oradoras innatas, empaquetadas en el uniforme masculino de poderío – político o no (terno, pantalón por su puesto , lo que sea siempre  lo más masculino y menos femenino posible, un claro ejemplo de ello son Ángela Merkel y Hillary Clinton dos de las mujeres más influyentes en la política de Occidente ) pues es así como la imagen occidental de poder se supone que “debe ser”. Pero ¿por qué?

¿Acaso llevar vestido, el tono suave, un discurso empático y emotivo, no es digno de pronunciarse por una mujer con poder? ¿Por qué? ¿Acaso eso le resta valor, lógica, razón o credibilidad? No lo creo. Debemos empezar a destruir los paradigmas impuestos y reconstruir mejores estructuras y conceptos, no divorciemos conceptos tan importantes de la femineidad que nos representa, no nos desnaturalicemos para encajar en moldes caducos de lo que “debe ser” porque cultural e históricamente así lo hemos aprendido.

Tampoco nos dejemos “amoldar” o encuadrar en “temas de mujeres” pues resulta que los temas de violencia de género, de inclusión de la mujer, de igualdad de género , de niñez y adolescencia NO son temas de mujer , son temas de humanidad, son derechos humanos, que conciernen a todos las personas políticas y apolíticas de todos los géneros.

No hagamos lo que “deberíamos hacer” o lo que “nos concierne hacer” eso quedo atrás. Trabajemos juntas por construir un mundo que acoja, respete y aprecie nuestra femineidad y no nos imponga roles masculinos.

Valoremos nuestros cualidades de suavidad, vulnerabilidad, empatía, compasión, humanidad y aprendamos un nuevo concepto de poder que abarque estas magníficas virtudes que las mujeres poseemos y de las cuales nos debemos sentir orgullosas, puesto que es lo que más le hace falta a este mundo.

Las invito a romper el molde y crear nuevos moldes a partir de nuestra naturaleza y esencia.

soledadpena

Escrito por:
Soledad Peña
Abogada, defensora de la igualdad de género y de los derechos humanos. Se dedica a la práctica del derecho y es coordinadora de operaciones de la fundación Let Girls Rise.

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Soledad Peña
Abogada, defensora de la igualdad de género y de los derechos humanos. Se dedica a la práctica del derecho y es coordinadora de operaciones de la fundación Let Girls Rise.

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