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En la actualidad parece ser que la sociedad nos ha vendido la idea de que las mujeres al igual que los aviones...

En la actualidad parece ser que la sociedad nos ha vendido la idea de que las mujeres al igual que los  aviones, carros y cualquier bien material, va perdiendo su valor con el pasar de los años. Y peor aún, que al igual que estos bienes perecederos en el tiempo, llega un punto en su “vida útil” en que pierde su valor en el mercado pues entre mas “viejito”, “feito” e “inútil ” menos demanda sobre él existe. De la misma manera la sociedad nos hace sentir a las mujeres, no basta con nuestro reloj biológico que nos hace un “tic toc” subconsciente, sino que muchas personas que nos rodean nos van creando esta presión puesto que a sus ojos si pasamos los treinta solteras, la mano invisible de Adam Smith nos boicotea pues la demanda sobre nosotras decae.

Esta cuestión no afectaba demasiado a las mujeres de antaño, ya que sabemos que la gran mayoría para los veinticinco ya había cruzado el altar y probablemente estaba criando su segundo hijo. Pero hoy en día las mujeres hemos asumido un papel en la sociedad que va mucho más allá de ser madre y esposa, hemos asumido el papel de ciudadanas, de mujeres trabajadoras con grandes responsabilidades profesionales, sociales y económicas.

Pero volvamos los bienes se devalúan por que pierden su utilidad, ¿acaso nosotras podemos creer en la idea de que estamos perdiendo valor, belleza o utilidad por el pasar de los años? Al contrario, este espacio que hemos ido ganando, este tiempo que nos hemos regalado de introspección, de búsqueda de identidad, de no ser “la esposa de fulano”, de crear esa identidad, de ser exitosas profesionales, y por qué no en algún momento madres y esposas y de dejar huella en el mundo es precisamente lo que nos distingue y nos da ese valor tan especial hoy en día. Hay que reconocer no es fácil ser mujer en el mundo actual pues tenemos mucha responsabilidad en nuestro hombros pero creo  es injusto y  bastante cruel este concepto de devaluación consciente- inconsciente que nos crea la sociedad.

El lujo que tenemos hoy en día -pues antes de la mitad del siglo pasado era imposible- de enamorarnos de nosotras mismas, de conocernos a fondo, de realizarnos como mujeres profesionales, de empoderarnos es la plusvalía que las mujeres de la era moderna tenemos. Estoy segura que ese aprendizaje interno-externo es necesario e indispensable para elegir un compañero ideal, que comparta nuestros sueños, que se vuelva nuestro equipo y que nos catapulte a ser nuestra mejor versión en todos los sentidos. No nos dejemos apurar ni engañar. La inteligencia es el nuevo sex appeal, el conocimiento es nuestro encanto y nuestra arma contra el mundo, eso es lo que nos da inmenso valor y belleza, no creamos en el mundanal mito de la percha y la devaluación. Brillemos, florezcamos, que nada ni nadie nos arrebate la luz propia, que con esa luz hacemos de este mundo un lugar más bonito y luminoso.

soledadpena

Escrito por:
Soledad Peña
Abogada, defensora de la igualdad de género y de los derechos humanos. Se dedica a la práctica del derecho y es coordinadora de operaciones de la fundación Let Girls Rise.

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Escrito por:
Soledad Peña
Abogada, defensora de la igualdad de género y de los derechos humanos. Se dedica a la práctica del derecho y es coordinadora de operaciones de la fundación Let Girls Rise.

1 Comentario

  1. Se le puede tener cariño a cualquier opinion, pero el valor del mercado sexual de las mujeres es determinado por los hombres, y viceversa.

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