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Parece broma que sea 2019 y todavía sigan apareciendo –como por arte de magia– nuevas personas autodenominadas ‘relevantes’.

Parece broma que sea 2019 y todavía sigan apareciendo –como por arte de magia– nuevas personas autodenominadas ‘relevantes’. La responsabilidad es del consumidor y del que monetiza cada publicación; es decir, la culpa es del mal llamado influencer pero también del seguidor. Más allá del feed estéticamente atractivo, más allá de los regalos de las marcas, más allá de los filtros; tenemos generaciones que no conciben su vida sin Instagram y sin todo lo que consumen a través de los likes. Para ellos, la ficción fácilmente puede absorber el territorio de lo que se entendería por una vida real. ¿Seremos cómplices de esta falsedad que se propaga libremente por redes sociales?

Querido influencer, primero debías hacer algo significativo para ser considerado importante en tu área. El camino era especializarte, volverte un experto y realizar un aporte que genere algún impacto. Una persona verdaderamente influyente no publica en su biografía que es influencer para después buscar una forma de hacer algo relevante. No tergiversemos más el significado de influir y no sigamos contribuyendo a la cultura del ‘todo por dinero’.  

Reflexionemos acerca de qué tipo de cuentas estamos siguiendo y a quiénes les estamos regalando nuestra atención. ¿Qué deberíamos buscar por sanidad mental en un influencer? Que sea alguien con trayectoria en su rama, que sepa lo que hace, que comparta recomendaciones o productos que sí le funcionan, que abogue por causas justas, que sea más que una foto bien editada y sobre todo que sea más que su número de seguidores en Instagram.

Asumamos nuestra responsabilidad con los mal entendidos influencers, usemos el término para personas que realmente lo merecen y busquemos modelos a seguir que sí tengan algo que enseñarnos. Todavía estamos a tiempo.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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Escrito por:
Paula Lanata Cedeño.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

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