feminismo-musulmán-compressor
Después del título nos surge la pregunta ¿musulmán? Y es que nadie más que no sea mi amiga Fátima, puede protagonizar las siguientes líneas.

Después del título nos surge la pregunta ¿musulmán? Y es que nadie más que no sea mi amiga Fátima, puede protagonizar las siguientes líneas. Ella es musulmana, feminista, profesora universitaria e intelectual. Nació en un harén, sí, aquel lugar donde se encuentran varias mujeres a disposición de un hombre. Su abuela y su madre eran analfabetas, pero Fátima tenía el presentimiento de que su vida sería distinta. Se esforzó por entrar a la universidad, aprendió otros idiomas y regresó a su país, Marruecos, con un doctorado en sociología.

Fátima, siempre tan comprometida, entendió que el conocimiento era solo una herramienta para lo que vendría en su vida. Debía emprender algo nuevo, por la defensa de sus derechos y los de miles de mujeres más. Después de volcarse a releer el Corán afirmó, como tantos otros expertos en el tema, que el islam no es violento ni discriminatorio ni un texto misógino. Incluso se atrevió a decir que Mahoma había sido un hombre profundamente feminista y progresista para el tiempo que le tocó vivir. Que no fue él, sino los que le sucedieron, quienes tergiversaron sus palabras y empezaron a catalogar a las mujeres como de segunda clase.

Mi amiga ha ayudado a las mujeres musulmanas a despertar de su estado de pasividad y postración a través de la comunicación. Es que para ella las armas y las protestas no sirven, incluso los policías le dan terror. Fátima le apuesta a la educación, a los cuentos orales contados por las madres de generación en generación, a la revalorización de cada una.

Fátima dedica su trabajo no solo a las musulmanas sino también a las occidentales. Porque éstas también padecen sus propias esclavitudes bajo cánones estéticos estrictos.

Lo cierto es que Fátima se apellida Mernissi y no es cualquier activista sino una mujer galardonada internacionalmente. Estuve lejos de siquiera conocerla e incluso murió hace dos años, mucho antes de llegar a leer su obra ¿Por qué Fátima resulta tan cercana? Porque nos quita prejuicios, nos acerca a realidades que creemos lejanas y nos pone los pies sobre la tierra. No somos tan distintas de aquellas mujeres con hiyab, incluso las luchas que enfrentamos hoy en día podrían ser más similares de lo que eran antes.

“Las mujeres tienen que luchar con todas sus fuerzas contra la feminidad como símbolo de entrega, si quieren cambiar el significado de feminidad a energía, iniciativa y crítica constructiva”.

IMG-1547

Escrito por:
Paula Lanata.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

IMG-1547

Escrito por:
Paula Lanata.
Politóloga en proceso. Creativa, pastelera y planner.

Dejar un comentario