edad
“A una mujer nunca se le pregunta la edad”... siempre he querido saber el origen de aquella regla “elemental” de cortesía...

“A una mujer nunca se le pregunta la edad”… siempre he querido saber el origen de aquella regla “elemental” de cortesía sobre todo para las mujeres mayores, que si la rompías, mínimo te ganabas una cachetada. Quizá esto explica el misterio de la edad de mi abuela.

No hay una respuesta lógica a esta norma. ¿Es motivo de vergüenza envejecer? No lo creo. ¿De quién nos estamos escondiendo?, ¿quién está contando? y sobre todo ¿a quién le importa?. Si escondes tu edad, los espejos, tus líneas de expresión, tu sabiduría y por supuesto, tus recuerdos de Facebook, te lo recordarán.

Vivimos en una sociedad, donde un hombre con canas es catalogado como sexy, pero una mujer con canas es descuidada. Si alguien considera que nos vemos más jóvenes, qué bueno, pero si otros opinan que parecemos mayores, no deberíamos de tomarlo como un insulto. Por lo general, la gente es muy mala a la hora de atinarle a la edad y el juego de “¿y yo de cuántos parezco?”, es aburrido de jugar.

Claro que cada quien es libre de mentir, exagerar y esconder su edad si uno quiere. Pero el mundo no nos va a apreciar más si nos restamos años, y no debería influir en cómo percibimos nuestra belleza.

Aunque la idea de envejecer no nos guste: arrugas, canas, sobrepeso, y ni hablar de las enfermedades, realmente nos hacemos un favor siendo honestas. No deberíamos de tener miedo de aceptar que el tiempo pasa, por el contrario, debemos sentirnos orgullosas de ello, pues cada año es un regalo que debemos valorar.

Ahora contesta en público, ¿cuántos años tienes?

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Escrito por:
Ariana Arias
Periodista por profesión. Columnista por afición. Cuestionadora compulsiva. Feminista. Imperfecta.

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Ariana Arias
Periodista por profesión. Columnista por afición. Cuestionadora compulsiva. Feminista. Imperfecta.

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