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Conoce más de esta puesta en escena que se presenta en el TSA.

El 17 de noviembre se estrenó Los Miserables en el Teatro Sánchez Aguilar. Su historia, sus personajes y sus elementos musicales hacen de esta obra un evento legendario que Guayaquil no se puede perder.

La Historia

Basada en el libro de Victor Hugo, nos cuenta la historia de Jean Valjean, quien, después de 16 años de estar preso por robar un pedazo de pan, es puesto en libertad condicional por el oficial Javert. La historia de Valjean y Javert continua a través de los años, sus caminos se cruzan, y se encuentran en un nuevo mundo, un mundo donde la miseria y la crueldad dominan, con situaciones no tan diferentes a las que encontramos en el nuestro.

foto1La versión ecuatoriana difiere de la producción original en que no está ambientada en la Revolución Francesa, sino que comienza en 1999 y progresa hasta la actualidad. La obra y las canciones son las mismas, pero ésta adaptación busca ligarla más a nuestra realidad Latinoamericana.

Chía Patiño, la directora escénica, nos comenta: “Terminar en un show en América Latina contemporánea, eso sí fue un giro, pero desde el principio sabíamos que no íbamos con la franquicia.”

La producción

Tener una producción de este calibre en Ecuador es un privilegio, y la cantidad de gente detrás de ella hace que sea un logro aún más grande. La obra cuenta con tres directores: Chía Patiño en dirección de escena, Ray Fellman en dirección musical y Vasiliki Tsouva en dirección coral. Cada uno de ellos es una pieza vital de mantener esta producción a flote, de que todos sus elementos se mantengan compactos y de mantener la energía del equipo.

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El elenco está compuesto por alrededor 50 personas, entre ellos, dos de cada personaje principal. Juan Iñaki y Freddy Godoy encarnan a los Valjean. Gregory Gerbrandt y Diego Zamora a los Javert, mientras que Alexandra Cabanilla y Paula Herrera dan vida a las Fantine.

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La historia mantiene el balance entre el drama, la melancolía, la acción y el humor. Cuando estamos en la taberna de los Thernadier, ellos mantienen un humor muy nuestro, pero sin sacarte del mundo que ha sido creado en el escenario. Fantine, con su historia y su voz, te romperá el corazón. Las escenas de batalla de los revolucionarios te ponen tenso, a la expectativa de lo que vendrá después.

“Es un reto, poner en cada palabra, cada sensación, cada sonido, las diferentes emociones del personaje.” Freddy Godoy, Jean Valjean.

La música y puesta en escena

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Tuvimos el privilegio de presenciar esta obra en su estreno.

Las potentes voces de los actores, acompañadas de la sincronizada orquesta —dirigida por el músico estadounidense Ray Fellman— hacen que Los Miserables valga la pena. Fantine (Alexandra Cabanilla) se roba el espectáculo varias veces con su apasionada y entregada interpretación. No es casualidad, su voz está entrenada y se nota. Alexandra es la primera ecuatoriana en ser parte del elenco del Cirque du Soleil y esa energía y experiencia se transmite cuando da vida a la mítica prostituta en este musical. La voz de Juan Iñaki es también un elemento clave para que la obra fluya con naturalidad y las tres horas no parezcan tan largas.

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La escenografía no convence, pues para una puesta en escena tan ambiciosa, resulta muy sencilla y apagada, pero esto se compensa con un elenco enérgico, que tras 90 minutos en las tablas, no se deja vencer por el demandante esfuerzo físico que exige una puesta en escena de este tipo, en el que el movimiento debe ir de la mano con el canto.

 

Los números musicales con todo el elenco tienen a por lo menos 40 personas subidas en el escenario, cantando. Estas voces en unísono casi parecieran pregrabadas, pero no te confundas: todo viene del fruto del increíble trabajo de estos artistas. Cristina Illingworth, la única guayaquileña del elenco, nos comenta: Con un elenco tan grande hay que estar mucho más atento en escena, tener más disciplina y a la vez mantener la energía en todo momento. Entre todos nos apoyamos y nos animamos todo el tiempo para no perder el objetivo que es contar la historia.”

Aunque la obra no es perfecta, se disfruta. Es refrescante ver a un elenco ecuatoriano hacernos sonreír y vibrar con un clásico.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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