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Te presentamos a Amy Schumer, tu nueva comediante favorita.

Si aclamaste a Fey y a Poehler por ser mujeres que la están partiendo en el mundo de la comedia, te presentamos a Amy Schumer, tu nueva comediante favorita.

Amy Schumer es muchas cosas, pero vergonzosa no es una de ellas. En su stand-up, nos cuenta sus desventuras sexuales, incluyendo visitas a clínicas de enfermedades venéreas.

foto2En su serie de televisión, “Inside Amy Schumer”, desafía nuestros estándares sociales, con sketches como su parodia de 12 Angry Men, donde un grupo de hombres trata de decidir si Amy es suficientemente atractiva para estar en televisión, o con otros sobre situaciones más reales como el control de armas y el juicio de Bill Cosby.

Ahora, Amy ataca otra vez con su libro “The Girl with the Lower Back Tattoo”, una colección de ensayos autobiográficos que contienen humor, crítica social y una honestidad aún más brutal e íntima.

Éstas son nuestras lecciones favoritas:

No te conviertes en mujer cuando te llega el periodo

“Todos dicen que te conviertes en una mujer cuando te viene el periodo o cuando pierdes tu virginidad. En el Judaísmo eres considerada una mujer cuando tienes tu bat mitzvah”.

En el ensayo titulado “Becoming a Woman”, Amy escribe que, a pesar de las frases comunes, convertirse en mujer no se debe a algo biológico o religioso. Es un proceso, una identidad que se va construyendo.

Habla de todas esas pequeñas batallas, esas experiencias que nos hacen crecer y conocernos. Cuando te das cuenta que tus padres son seres humanos que también cometen errores. Cuando aprendes a reclamar cuando se equivocan con tu orden.

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Su experiencia fue en su bat mitzvah, cuando, al recitar uno de los cánticos, se le quebró la voz, y todos los invitados se rieron. Haber provocado esa reacción la hizo feliz, y ella rió junto a ellos.

“Me convertí en una mujer porque convertí una sala solemne y callada en un lugar lleno de risas inesperadas. Me convertí en una mujer porque hice, por primera vez, lo que estaba destinada a hacer con el resto de mi vida“.

Las mujeres exitosas todavía la tienen difícil

En el ensayo “An Exciting Time for Women in Hollywood”, nos cuenta de su experiencia promocionando Trainwreck, la película escrita y protagonizada por ella. El título se refiere a una de las preguntas más comunes que le preguntaron.

Siendo la comedia un área dominada por hombres, no es de extrañarse que su éxito se haya convertido en el tema central de las ruedas de prensa y entrevistas. Lo que Amy no esperaba era la condescendencia que venía con esto. Se dio cuenta que en las entrevistas no le decían que era chistosa, sino siempre que era una “mujer chistosa”. Recalcaban su género como si fuera un obstáculo que sobrepasó para llegar donde está.

Al final del ensayo, les deja una nota de agradecimiento a todos sus entrevistadores:

Gracias a los que me indicaron que era mujer. Sin sus contantes recordatorios, podría haber olvidado mi útero en un bus al otro lado de la ciudad, pero ustedes me hicieron perpetuamente consciente de que sangro una vez al mes y puedo contar una broma”.

Ser introvertido no es ser tímido

Muchas personas no identificarían a alguien que se para en un escenario a burlarse de sus experiencias sexuales como una persona introvertida.

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Explica que, para ella, las otras personas son básicamente “vampiros de energía”, y que, a diferencia de los extrovertidos, se siente agotada después las interacciones sociales.

Nos cuenta cómo ser comediante requiere que viajes constantemente y que interactúes con nuevas personas a cada rato. Cada chofer de taxi, cada dueño de local, cada fan con el que se encuentra, significa una nueva interacción que hace que se gaste su energía más rápido.

¿Cómo lo maneja? En algún momento del día se retira a estar sola y recargar energías. Una de sus formas favoritas es la meditación.

No te temas a los errores

El libro se llama “The Girl with the Lower Back Tattoo”, así que, por supuesto, Amy nos habla de su tatuaje. Lo describe como feo, ordinario, y una indicación de que toma malas decisiones. También lo describe como una “medalla de honor” que representa lo perdida que estaba a sus 18 años.

“Me recuerda que es importante dejarte ser vulnerable, perder el control y equivocarte”.

Escribe que, como comediante, te pones en una posición para que te critiquen y se burlen de ti de todas las formas posibles. Pero, una vez que te han dicho “fea”, “gorda” y todos los otros insultos que temías, te das cuenta que no es para tanto. Y te libera. Porque, como dice Amy, “el miedo es más doloroso que el insulto”.

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Estas experiencias la han hecho más fuerte, y la han llevado a un punto en que se acepta y se ama a sí misma. Y ese es el poder que da la vulnerabilidad. De no dejar hacer algo por miedo al dolor, sino aceptarlo como parte de tu vida, parte de ti.

“Hermosa, fea, divertida, aburrida, inteligente, o no, mi vulnerabilidad es mi mayor fortaleza (…) Estoy orgullosa de esta habilidad de reírme de mí misma”.

Escrito por: Claudia Sensi Contugi.

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