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Bertha Serrano nos cuenta su experiencia creando Fulgore.

Crear una marca toma mucho trabajo, pero cuando realmente crees en tu proyecto y tienes amor por lo que haces, el camino se abre. Bertha Serrano, propietaria de Fulgore, nos comparte su experiencia.

 

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Cada vez que me preguntan ¿por qué emprendiste? O ¿qué te motiva?, creo que hay una sola respuesta: el amor de hacer las cosas bien.

 

Creo fielmente que tu primer amor no sólo tiene que ser representado por aquella persona a la que le entregas tu corazón. Tus sueños, esos que con solo imaginarlos tus ojos brillan, pueden representar ese primer amor. Aquello es lo que yo vivo diariamente en mi emprendimiento, en mi pequeño bebé que día a día crece, comete sus errores, festeja sus triunfos y se pone metas para poder llegar a más lugares, y demostrar que en Ecuador se pueden contar más historias de triunfo.

 

Un emprendedor no se mide por sus éxitos o logros, sino en función de su capacidad de caer y volverse a levantar. “Es necesario tener presente aquel primer día en que hiciste tu primera venta o viste por primera vez esa sonrisa de quien usó tu producto o usó tus servicios”.

 

Al hablar de mi marca, son demasiados los recuerdos que vienen a mi mente, así como satisfacciones: saber que fui parte de esa historia de amor que se cristalizó con un matrimonio al que fui invitada, o saber que atreverme a realizar mi sueño, ha sido importante para que otros también lo hagan. Cuando alguien se arriesga a emprender, motiva ese deseo en otro y una comunidad se forma. Encontré grandes amigas en todo este camino.

 

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Este sueño no solo es mío, sino de otras personas que día a día crean productos bajo nuestra marca. La responsabilidad y trabajo que esto conlleva, es enorme, pero  no hay nada más hermoso que llegar a casa cansada y feliz de hacer lo que me encanta, que llegar cansada y frustrada de hacer algo que nunca me gustará.

 

Por eso,  día a día esfuérzate por hacer las cosas que verdaderamente te llenen, por dar lo mejor de ti. Sueña en grande y entiende que somos nosotros los que determinamos nuestra vida y nuestro destino.

 

ALGO DE LO QUE HE APRENDIDO:

 

No vendas un producto, comparte una experiencia.

Para el consumidor, lo que obtiene de tu producto es más importante que el producto en sí.

 

Conviértete en una #lovemark ¿Cómo? Sé tú mismo tu primer cliente, enamórate tú primero de tu marca y luego enfócate en los demás.

 

Escucha, escucha todo, que es de ahí cuando saldrán tus nuevos productos.

Estar presente, acercarte a los consumidores, considerar sus comentarios, estar a un paso adelante. Esto es lo que necesitas para crear cosas que deseen.

 

El cliente no es una máquina de dinero.

Es tu creador de surtido y de ideas, el dinero viene por añadidura. Eso sí, también se pueden equivocar. Detente, analiza y actúa ante sus sugerencias.

 

Cuenta tu historia en redes sociales. Una historia que tenga un principio y un fin. ¡Crea interacción! 

Eres una persona detrás de un negocio, pero no debes estar oculta. Es importante que tu consumidor y clientes potenciales, vean el lado humano de las marcas y negocios.

 

Escrito por:

Bertha Serrano.

Propietaria de

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