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¿Qué podemos aprender de emprendimiento en momentos difíciles?

Incluso las etapas más difíciles nos dejan lecciones de las que podemos aprender un montón para resurgir. A veces, son estos momentos los que nos forjan para emprender un nuevo rumbo. Estas son tres lecciones que podemos aprender de los ecuatorianos tras el terremoto del 16 de abril.

  1. Trabaja con los recursos que tengas.

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Dolores es profesora de primaria y tras perderlo casi todo en el terremoto, decidió seguir adelante de alguna manera. Ya no podía dar clases pero ideó una forma de generar ingresos con lo que tenía. ¿Cómo? Ella sabe cocinar y aprovechó la visita de cientos de voluntarios que viajaban a Manabí para ofrecerles platos como sopa de camarones, arroz y pollo. A veces, no podemos trabajar o emprender en “lo nuestro”, pero siempre tenemos algo a disposición, algún conocimiento que podemos fructificar.

  1. Siempre hay trabajo por hacer.

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“No tengo qué hacer”. Es una frase que solemos escuchar mucho de parte de personas que se sienten limitadas. Pero, a veces el no tener algo que hacer, es un límite mental que nos ponemos nosotros mismos. Después del terremoto, la economía en Manabí empezó a activarse gracias a que las personas encontraron algo que hacer. Desde vender quesos, hasta hacer artesanías, la clave está en la creatividad.

  1. La necesidad es un motor para emprender.

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A veces, el mejor momento para emprender es el momento de necesidad. Todas las crisis, por más duras que sean, representan una oportunidad para cubrir nuevas necesidades que se generan. Eso es lo que nos probó el terremoto. Y emprender no es necesariamente crear algo para lucrar, sino también crear algo nuevo que genere valor. Este valor, en ocasiones, puede no ser monetario. Con el terremoto vimos valor generado a través de nuevas organizaciones no gubernamentales e iniciativas emprendedoras que surgieron con el fin de ayudar.

Escrito por: Thalíe Ponce.

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