portada
Conoce más de las rarezas y maravillas de este país asiático.

A pesar de no haber estado nunca antes en Japón sentía como si perteneciera a ese lugar. En japonés, la palabra “kaerimasu” (帰ります) significa “volver”. Eso es lo que sentí cuando respiré su aire por primera vez: me sentí llegando a casa.

El avión aterrizó en el aeropuerto de Narita, Tokyo, pero inmediatamente tomamos un vuelo a la ciudad de Fukuoka, en el sur. El tour que tomé comprendió un recorrido de dos semanas del sur al centro de Japón: una semana recorriendo las ciudades de Fukuoka, Hiroshima, Kyoto y Nara; y una semana recorriendo  Tokyo.

Comida

Japón es mucho más que sushi, pero nunca está de más hablar de él. Restaurantes de sushi los hay de todo tipo: de lujo y de comida rápida. Al que fui, Genki sushi, tenía una modalidad diferente pero agradable: los asientos eran en una barra (hasta ahí todo suena normal), que en la parte superior tenía una banda que terminaba en la cocina.

comidaPor medio de una tablet que se encuentra en tu asiento, ordenas los diferentes tipos de nigiri (acostumbran a comer eso más que los rollos). Los precios dependen del color del plato: $2, $5 y $10. Haces tu pedido y tus platos llegan en la banda.

La concentración es clave: si no coges tu plato con rapidez, este sigue de largo hasta volver a la cocina y un extrañado cocinero sale a entregarte el plato personalmente. Para pagar, te acercas a la caja con los platos y, de acuerdo a los colores, calculan el total.

Casi no hay mercado extranjero cuando se trata de comida, por lo que es fácil cansarse rápidamente de las sopas y alimentos tempurizados.

Son pocos los locales de las conocidas cadenas como McDonald’s, Burger King o KFC, y sólo están en las grandes ciudades.

Pero ni ellos se escapan de los extraños sabores nipones: puedes encontrar cola con sabor a flores de sakura (sí, esto existe), McFlurry con té verde, e incluso anko, una especie de menestra dulce. Bienvenido a Japón.

El lugar más extraño

Ver el día a día me hizo romper mi estereotipo mental de Japón. Era una hermosa mezcla de negros y grises, de los uniformes y trajes de estudiantes o trabajadores. No había pelos pintados ni gente disfrazada, con excepción de ciertos barrios, como Harajuku. Pero eso sí,  en este país nunca te librarás de escenas que te lleven a pensar un “WTF”. Estaban los cafés temáticos como el Kawaii Monster, con colores psicodélicos; edificios de ocho pisos en esquinas de calles principales que se dedicaban al comercio de material de carácter sexual; y cafeterías al aire libre con una “piscina” de agua caliente para que remojes los pies, mientras lees.

religionPero el premio a la extrañeza es para el barrio de Odaiba, en el que encuentras un Gundam Cafe con un robot gigante en la entrada, una estatua de la libertad y un centro comercial donde el último piso es un museo dedicado al takoyaki, que es un plato hecho a base de pulpo… Si no es lo suficientemente raro, el museo tiene incluso una capilla para rezarle al takoyaki.

Religión

El mayor atractivo de Japón es cómo puede vivir armónicamente el siglo XXI, su tecnología y su estrés cotidiano con la espiritualidad y calma que transmite entrar a un templo. La primera vez que entré a un templo budista lo hice por curiosidad, algo asustada porque iba en cierto modo en contra de mi forma de ver la vida. Pero ya estando ahí encontré a personas de toda religión, edad y nacionalidad observando los grandes budas, oliendo los inciensos y buscando alguna forma de que eso fuera un medio para llegar a Dios. Podías comprar inciensos, sentarte, comprar amuletos y dejarlos colgados en el interior del templo con algún deseo o agradecimiento.

quote1compu
quotemovil1

Más allá de una ciudad, un icono o un plato de comida, Japón es la materialización de los modales, valores y buenas costumbres. Nunca sentirás rudeza de parte de su gente. Hay un punto en que la calidez de los demás es tal, que la barrera del idioma es casi inexistente: a más de una persona le hice descargar un traductor en su celular.

A diario intento practicar lo que aprendí en esas dos semanas sobre respeto, servicio y cortesía para poder transmitirlo a los demás ¿Planes de volver? Siempre. Japón es un segundo hogar.

¡Ittekimasu!*

*Se traduce como “Me voy. Hasta luego”. Se usa cuando alguien abandona momentáneamente su casa.

Escrito por: Carolina Díaz Vélez.

Dejar un comentario