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Conoce más de esta quiteña, CEO de IMPAQTO.

Michelle Arévalo es de esas personas que decimos que “sabe de todo un poco”. Estudió ciencias políticas y derechos humanos en la Universidad de St. Thomas (Canadá). Es cofundadora y CEO del laboratorio de emprendimiento y espacio de coworking IMPAQTO; y Global Shaper del Foro Económico Mundial. Además, acaba de representar a Ecuador en el foro The Annual Social Good Summit 2016, de la ONU.

Esta quiteña es un referente en nuestro país y en toda América Latina para las mujeres que están en el mundo de la tecnología.

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Como CEO de IMPAQTO tienes una estrecha relación con la innovación. ¿Cómo ves a Ecuador en este sentido en relación a otro países de la región y el mundo?

Las innovaciones más transcendentes de nuestros últimos tiempos nacen de una combinación de tener cercanía y empatía por los problemas a nuestro alrededor y tener acceso a un ecosistema que fomente que estas innovaciones encuentren las herramientas de mercado para llegar a quienes más lo necesitan. Ecuador tiene una ventaja en el primer ámbito: aquí los innovadores están llenos de iniciativa, creatividad constante y adaptabilidad.

En el segundo aspecto hemos vivido un gran crecimiento de actores públicos y privados que han articulado e intermediado las oportunidades de convertir innovaciones en empresas.

La verdadera oportunidad en Ecuador está en apostarle a lo que nos hace sobresalir: ser un país relativamente pacífico, pluralidad cultural y lingüística, las oportunidades que vienen con la biodiversidad, un sector rural bien articulado y asociado, además de las innovaciones en economía colaborativa.

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Tienes experiencia en derechos humanos, pero también en otras áreas como emprendimiento, políticas públicas, tecnología… ¿Cómo conjugas esos conocimientos en tu día a día?

Estoy convencida que los emprendedores más resilientes son los que se enamoran de un problema y no de una solución. Así, no paran de innovar hasta encontrar una manera de mejorar vidas y nuestro entorno. Al inicio de mi carrera como abogada de derechos humanos, encontré que más de 600mil personas refugiadas en Ecuador no tenían acceso a asesoría ni guía para defender sus derechos. Esto requirió que deje un poco de lado el litigio y explore la educación popular, el management de casos y aprenda de tecnología para estos servicios a escala en lugares fronterizos.

Así, no solo conjugo mis propias experiencias, sino también las de mi equipo interdisciplinario para mantener nuestro trabajo en IMPAQTO fresco y relevante a la diversidad de comunidades de emprendimiento en Quito.

Eres pionera en coworking en el país y has hablado varias veces del trabajo colectivo, ¿por qué crees que esto es clave y cómo motivas a tus colaboradores a trabajar en conjunto para alcanzar mejores resultados? 

El trabajo colectivo tiene como base la confianza y valores compartidosMuchos piensan que crear un espacio de coworking es cuestión de redecorar, pero eso es solo el hardware. Lo que hace que los engranajes del trabajo colaborativo funcionen es el software: una comunidad con valores compartidos, que busca emprender para solucionar problemas –no solo por lucrar– y una constante curación de eventos de generación de redes de confianza para que el espacio se convierta en un centro para todo el que quiera emprender de esta manera.

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¿Cómo percibes la relación de las mujeres ecuatorianas con la tecnología? ¿Qué nos hace falta?

Tenemos maravillosas mujeres adelantando el estado de la tecnología en nuestro país. Poco a poco vamos creando comunidades de apoyo en distintas ciudades, posicionando a más mujeres como referentes para las próximas generaciones. Como en otros sectores, para seguir ganando espacio en el mundo de la tecnología, la mejor manera de promover la igualdad es exponiendo lo importante que es para las empresas asegurar diversidad en sus equipos: el país no puede salir adelante tecnológicamente si el 50% del talento no es potenciado.

foto3Como mujeres, muchas sentimos presión al momento de desempeñar diferentes roles simultáneamente, debido a ideas preconcebidas en la sociedad, ¿cómo lidias con los mitos y prejuicios en torno a esta idea?

En mi caso, mi pareja y mi equipo de trabajo son claves. En el ámbito profesional, aún hay quien cuestiona la capacidad de una mujer joven para lograr proyectos ambiciosos. La mejor manera de ganarse el respeto es demostrando excelencia.

También es importante extender empatía también por el género masculino. Los hombres y mujeres sentimos presión por desempeñar roles de género pre-asignados que a lo mejor no comulgan con nuestros valores o aspiraciones. Veo a varios amigos que les encantaría pasar más tiempo en casa y siendo padres, pero la misma legislación no les ofrece los mismos derechos de permiso de paternidad que a las madres de sus hijos. Muchas madres no tendrían la opción de continuar sus aspiraciones profesionales si su pareja no tiene la opción de ejercer como padre activo en la familia. Nuestra sociedad, en balance, debe repensar los roles de género para que nuestra vida personal y pública puedan comulgar de mejor manera con el tipo de familias en las que queremos que crezca la próxima generación de ecuatorianos.

Escrito por: Thalíe Ponce.

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