portada
¿Qué aprendimos de nosotros mismos luego del terremoto?

El 16 de abril cambió la historia. Un terremoto nos sacudió. Fueron días duros: de lágrimas, sudor, y angustia. De ponernos a prueba. De caernos, para levantarnos. De cerrar los ojos, para despertar, con más fuerza que nunca y seguir adelante. Por eso hoy, seis meses después de este capítulo, queremos hablar de un Awaker que nos motiva: Ecuador.
El país que se levantó de entre los escombros. El que rezó. El que venció su propio miedo para dar la mano al que lo había perdido todo. El que donó miles de dólares para ayudar a sus hermanos. El que olvidó sus diferencias, encontrando un objetivo por el cual unirse. El que volvió a creer.

El país que llenó los titulares de los periódicos alrededor del mundo gracias a su solidaridad. El que ayudó a curar heridas. El que sirvió de inspiración.

Los bomberos que arriesgaron sus vidas para salvar las de otros en medio del polvo, los voluntarios que dejaron a sus familias un rato para que una madre pueda reencontrarse con su hijo, los niños que donaron sus juguetes para que los pequeños de Manabí tuvieran con qué distraerse.

Los que viajaron varias veces al día, los que escribieron mensajes de aliento en las latas de atún para levantar el ánimo de quienes las recibieron. Los que organizaron víveres sin importar la hora. Los que buscaron ropa en sus armarios para donarla y se desprendieron de algo material. Los que aguantaron sol, construyendo, organizando equipos, haciendo listas.

Los que pintaron nuevos colores al lado de los niños afectados. Los que regalaron un día de su trabajo a través de sus empresas. Los que restaron horas a sus días para entregarlas a quienes les hacía falta. Los que difundieron mensajes de ayuda en las redes sociales. Los que dejaron las perchas de agua vacías en los supermercados para enviarla a quienes morían de sed. Los que inventaron una nueva canción o poema. Los que crearon algo nuevo para recaudar fondos.

Los que encontraron, desde su trinchera, una manera en la cual dar batalla.

Todos despertamos ese día. Nosotros mismos nos enseñamos que, cuando nos lo proponemos, podemos hacer cosas hermosas.

Todos somos Ecuador.

Y todos, juntos, tenemos la misión de seguir luchando, de convertir estas heridas de guerra en una hermosa cicatriz que sirva para recordar lo fuertes que fuimos.

Dejar un comentario